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Fue una carrera contra el reloj. Minutos después de que el terremoto de magnitud 7,7 sacudiera el sureste de Panamá este viernes, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos activó un protocolo de advertencia que puso bajo vigilancia a nueve países del Pacífico americano: Panamá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y México. El mensaje central: olas de tsunami peligrosas eran posibles en las próximas tres horas en algunos tramos de sus costas.

El origen de la amenaza fue un sismo de gran energía y poca profundidad —10 kilómetros— con epicentro a 12 kilómetros de Tonosí, en la península de Azuero, una zona donde convergen varias placas tectónicas. Esa combinación de magnitud y cercanía a la superficie es la que los sistemas de alerta temen más, porque amplifica tanto el sacudimiento en tierra como la posibilidad de desplazamientos del fondo marino capaces de generar olas.

Cada país activó sus mecanismos. En El Salvador, el Ministerio de Medio Ambiente fijó la hora mínima estimada de llegada a las 2:37 de la tarde. En Chile, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada confirmó una alerta y declaró estado de precaución para la Isla de Pascua, el territorio más remoto bajo su jurisdicción. En Colombia, las autoridades matizaron el alcance: no había amenaza para las costas del Chocó. En Costa Rica, el Sistema Nacional de Monitoreo de Tsunamis de la Universidad Nacional descartó peligro para ese país, aunque la Cruz Roja verificó caída de objetos en comunidades fronterizas.

La evaluación de daños en el país de origen continuaba al cierre de esta información. Panamá reportó daños materiales —el colapso de la torre de la catedral de Penonomé entre los más visibles— pero ninguna víctima confirmada, mientras el Sistema Nacional de Protección Civil monitoreaba una quincena de réplicas importantes, algunas por encima de magnitud 6,0. El presidente José Raúl Mulino descartó por ahora pedir ayuda internacional.

El episodio demostró, una vez más, que las cadenas de alerta funcionan a una velocidad que las comunidades costeras deben aprovechar: los minutos entre la advertencia y la posible llegada de las olas son la ventana para evacuar. La región, que este año ya sufrió los sismos de Venezuela y Colombia, queda así bajo una lección repetida de preparación.

#Tsunami #AlertaTemprana #PacíficoAmericano #Panamá #GestiónDeRiesgo

La entrada caduca en 9:39pm el viernes, 9 abril 2027

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