La inteligencia artificial dejó de ser un tema tecnológico para convertirse en un asunto de política económica global. Durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial celebradas en Bangkok, Jack Clark, cofundador de Anthropic, advirtió a los formuladores de políticas que las capacidades de la IA están mejorando a una velocidad que podría transformar la economía mundial más rápido de lo que se anticipaba.
La proyección que detiene la respiración: +50% del PIB estadounidense
En su intervención, titulada «Más allá del horizonte de sucesos: por qué todos deberían tomarse en serio el avance de la IA», Clark presentó un modelo económico interno de Anthropic que contempla un escenario extremo, casi de singularidad: bajo ciertas condiciones, la IA podría impulsar la producción económica de Estados Unidos hasta unos 44 billones de dólares en 2030, frente a los poco más de 30 billones actuales — un salto de casi el 50% en apenas cuatro años.
La advertencia es doble. Si el PIB creciera a esa magnitud, explicó, la doctrina económica sugiere que tendrían que haberse creado nuevas industrias e inventos para sostener semejante expansión. Es decir: no se trata solo de automatizar el trabajo existente, sino de acelerar el descubrimiento científico y abrir caminos de crecimiento que hoy no se pueden cuantificar con precisión. Eso sí, la cifra es un escenario hipotético condicionado — no una previsión confirmada.
Una revolución más allá de los asistentes virtuales
Clark, ex periodista y director de beneficio público de Anthropic, pintó un futuro donde la IA actúa como multiplicador de fuerza en la ciencia: resolviendo problemas matemáticos, de ingeniería y biología, incluyendo el descubrimiento de nuevos fármacos. Uno de los escenarios que describió contempla a investigadores humanos trabajando con cientos o miles de asistentes inteligentes capaces de colaborar en tareas especializadas, analizando grandes volúmenes de información y explorando soluciones que hoy consumen años de trabajo.
El empleo también cambiará, con ganadores y perdedores
El ejecutivo reconoció transformaciones inevitables en ocupaciones como los centros de atención telefónica, los servicios administrativos y el procesamiento de información. Al mismo tiempo, insistió en que la tecnología abrirá oportunidades en la ciencia y en nuevas industrias. La magnitud de esos cambios dependerá de tres factores: la velocidad de adopción tecnológica, la capacitación laboral y las decisiones que tomen las empresas.
El contexto económico no es menor: según el propio FMI, la inversión en IA sostiene la proyección de crecimiento mundial para 2026, estimada en 3,1%, aunque los participantes en Bangkok también expresaron inquietud por la posibilidad de que la tecnología no cumpla las expectativas que respaldan algunas valoraciones bursátiles actuales.
La seguridad: el otro lado de la moneda
Clark no fue a Bangkok solo a vender optimismo. El cofundador de Anthropic pidió cooperación internacional para establecer «normas inusuales y rigurosas» para la IA, advirtiendo que el margen de maniobra de los responsables políticos se está reduciendo a medida que los sistemas avanzan. Entre los riesgos citados figuran usos perjudiciales en áreas sensibles como la investigación biológica y los ciberataques, además de sistemas cada vez más autónomos que toman decisiones a velocidades que los humanos luchan por supervisar.
Preguntado por la ausencia de un marco regulatorio común, Clark afirmó que Anthropic defiende «acompasar el desarrollo de la IA de frontera» y que la industria debe desarrollar tecnologías de frenado y compartirlas mientras llega la regulación. Su posición cobra peso por su propia biografía: es uno de los firmantes de un artículo reciente firmado por 22 expertos de la IA, publicado por la Universidad de Cambridge, que advierte que los códigos con que hoy se desarrolla la IA ya no son obra humana, sino procesos automáticos de la propia tecnología.
El debate ya cambió de pregunta
Las reuniones de Bangkok dejaron claro que la discusión ya no gira alrededor de lo que la inteligencia artificial puede hacer, sino de cómo garantizar que sus beneficios lleguen a la sociedad sin generar riesgos desproporcionados. Con Anthropic preparando una oferta pública para noviembre y elevando sus ingresos un 45% en el tercer trimestre hasta 16,800 millones de dólares, la empresa que ayuda a construir este futuro pide, en voz de su cofundador, que el mundo construya también los frenos. La singularidad, insinuó Clark, podría estar más cerca de lo que creemos — y no habrá segunda oportunidad para prepararse.
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La entrada caduca en 4:27pm el sábado, 24 abril 2027