sábado 19 de septiembre de 2026 16:07 pm
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Un estudio publicado en JAMA Neurology y difundido por Prevention ha demostrado que cinco hábitos de vida saludables están vinculados a un menor riesgo de deterioro cognitivo a medida que las personas envejecen. Lo más relevante es que esta asociación se observó incluso en quienes ya presentaban señales cerebrales de Alzheimer o demencia.


El deterioro cognitivo: Un riesgo creciente después de los 55 años

El estudio señala que el riesgo de deterioro cognitivo aumenta después de los 55 años, y que el 20% de las personas de 85 años o más vive con alguna forma de demencia. Estos resultados contrastan con la proliferación de consejos virales y suplementos sin respaldo científico que prometen soluciones mágicas para prevenir el deterioro cognitivo.


El estudio: Autopsias y hábitos saludables

La investigación analizó autopsias de 586 personas con una edad media de 91 años al momento de su fallecimiento. Los investigadores encontraron una relación clara entre la adopción de hábitos saludables y un menor riesgo de deterioro cognitivo con el paso del tiempo. Este patrón se mantuvo aun en personas que ya tenían signos de Alzheimer o demencia en sus cerebros.


Los cinco hábitos clave para la salud cerebral

El estudio identificó cinco conductas específicas que, al ser adoptadas, mejoran los indicadores de salud general y cerebral:

  1. Adoptar una dieta saludable: Como la dieta MIND, que incluye frutas, verduras, frutos secos, legumbres, aceite de oliva y granos integrales.
  2. Realizar ejercicio físico de manera regular
  3. Mantener una estimulación mental constante
  4. Evitar el consumo de tabaco
  5. Limitar el consumo de alcohol

Beneficios incluso con signos de Alzheimer

Uno de los hallazgos más llamativos es que los beneficios de estos hábitos se mantenían incluso en personas que ya presentaban signos de demencia o Alzheimer. Klodian Dhana, autor principal del estudio y profesor asociado de medicina interna en Rush University Medical Center, explicó que, aunque con la edad se acumulan patologías cerebrales relacionadas con la demencia, no todas las personas con estos cambios desarrollan la enfermedad.


La dieta MIND y su impacto en la salud cerebral

La dieta MIND (Intervención Mediterránea-DASH para el Retraso Neurodegenerativo) fue destacada en el estudio. Según Prevention, esta dieta es rica en polifenoles, compuestos vegetales con propiedades neuroprotectoras. Jessica Cording, dietista y autora, explicó que estos alimentos ayudan a reducir la inflamación, favorecen la salud intestinal y cardiovascular, y lo que beneficia al corazón y los vasos sanguíneos, también beneficia al cerebro.


Ejercicio mental y físico: Un binomio clave

Clifford Segil, neurólogo del Providence Saint John’s Health Center, destacó que un estilo de vida saludable mejora la salud del corazón y del cerebro. Sobre la estimulación mental, Segil aclaró que no se limita a actividades como crucigramas o aprender idiomas, sino que puede incluir cualquier actividad exigente y agradable que se realice con regularidad. El neurólogo también subrayó que el ejercicio cognitivo estructurado, como tomar clases, está asociado con un menor riesgo de demencia.


Estilo de vida vs. medicamentos: ¿Qué es más efectivo?

Segil añadió que, en su experiencia, los cambios en el estilo de vida suelen ofrecer mejores resultados que algunos medicamentos orientados a reducir el riesgo de deterioro cognitivo. La conclusión principal del estudio es que no hay soluciones mágicas, sino que la clave está en mantener una rutina activa, con movimiento, estímulo mental y hábitos sostenidos en el tiempo.


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