Una tasa de interés única aplicada a prestatarios con perfiles de riesgo muy distintos puede generar distorsiones importantes en el mercado del microcrédito. Esa es una de las conclusiones centrales del estudio presentado por el director general de Promipyme, Fabricio Gómez Mazara, durante la presentación del proyecto «Banca, Microempresas y Crecimiento Económico» en la PUCMM, elaborado por los investigadores Ferlisa Báez y Fernando Morbán.
La investigación identifica cinco distorsiones asociadas a una tasa uniforme: subsidios cruzados, racionamiento del crédito, selección adversa, riesgo moral y asignación ineficiente de los recursos, y plantea la necesidad de pasar del subsidio implícito al explícito como metodología transparente que diferencie la sostenibilidad financiera del subsidio deliberado.
El problema se agrava, explicó el funcionario, cuando una institución que no capta depósitos, como Promipyme, debe sostener una cartera con tasas por debajo de su costo técnico, en un sistema financiero marcado por fricciones estructurales como la informalidad, la baja profundidad financiera y la concentración del capital bancario.
Ante ese panorama, el encuentro celebrado en la universidad pontificia resaltó que el acompañamiento a los microempresarios debe ir más allá del dinero: capacitación, educación financiera y formalización son claves para reducir los riesgos del financiamiento y fortalecer los negocios de la base productiva.
El estudio sugiere transparentar el costo del microcrédito y focalizar los subsidios que se otorgan como políticas públicas para incentivar a las mipymes y los emprendimientos, en línea con la apuesta del consejo por analizar la relación entre el sistema financiero y el desarrollo del tejido empresarial dominicano.
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