El presidente Luis Abinader cerró este sábado los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con un mensaje lleno de emoción y esperanza, destacando que el evento no solo fue una competición deportiva, sino una celebración de la unidad y el espíritu de superación. «Hemos vivido una gran fiesta deportiva, pero sobre todo, una celebración de nuestros pueblos hermanos», dijo el mandatario, quien estuvo acompañado por su esposa, Raquel Arbaje, y la vicepresidenta Raquel Peña.
Abinader resaltó que, durante las dos semanas de los Juegos, se celebró el talento, la disciplina y la amistad entre los más de 6,200 atletas de 37 países que participaron en esta edición histórica, que coincidió con el centenario de la primera versión (México, 1926). «El deporte nos enseña que podemos competir con todas nuestras fuerzas y, al final, estrechar nuestras manos en señal de respeto», reflexionó.
El presidente agradeció a las delegaciones por su participación y les pidió que se llevaran «el cariño de nuestro pueblo». Además, destacó que Santo Domingo no solo fue la sede de la competición, sino un punto de encuentro donde se fortalecieron los lazos entre las naciones.
Abinader subrayó el legado tangible de los Juegos, como instalaciones deportivas de primer nivel y experiencia en la organización de grandes eventos, pero también el impacto intangible: «Miles de niños y jóvenes que han visto competir a sus ídolos regresarán a sus casas pensando: ‘Yo también puedo estar ahí algún día’».
Al final de su discurso, el mandatario anunció la extinción de la llama de los Juegos, pero aseguró que «su luz seguirá viva en el corazón de cada uno de los que formamos parte de esta gran fiesta deportiva».
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