La tragedia ferroviaria de Toledo no dejó de crecer. Las autoridades confirmaron este miércoles que la cifra de muertos tras la colisión entre dos trenes de alta velocidad aumentó a 64, mientras 80 personas permanecen heridas, en lo que se perfila como el peor accidente de la historia de la alta velocidad española.
Colisión por detrás, en el mismo sentido
La dinámica del siniestro, precisada por la portavoz del Gobierno regional de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, a la cadena pública TVE, despeja el primer interrogante: ambas unidades circulaban en el mismo sentido. Una formación de la empresa privada Iryo, con 147 personas a bordo, colisionó contra la parte trasera de un convoy de la estatal Renfe —con 397 pasajeros— que se hallaba detenido en la vía en una zona rural del centro del país, lo que provocó el descarrilamiento y el vuelco de varios vagones.
El relato de un sobreviviente
Los testimonios retratan la violencia del impacto. Miguel, un usuario que viajaba en el último vagón, declaró a la emisora COPE, citado por NBC News: «Oímos un rugido ensordecedor, un golpe sordo realmente enorme que duró 10 segundos, como si el tren estuviera a punto de descarrilar». Y agregó: «A través de la ventanilla de la derecha pudimos ver un tren destrozado; me imagino que debía de ser el otro».
Un país en luto y en emergencia
El presidente regional, Emiliano García-Page, informó sobre la cifra de heridos mientras los equipos de rescate proseguían la búsqueda entre las estructuras afectadas. La magnitud del accidente obligó a las autoridades sanitarias a solicitar donaciones de sangre y a habilitar una línea telefónica de asistencia para los familiares de las víctimas. En el cercano municipio de Urda, el alcalde Manuel Galán coordinó la preparación de un centro deportivo para recibir a los afectados, informó EFE.
Las condolencias llegaron desde lo más alto del Estado. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, manifestó estar «profundamente apenado» y escribió en X: «Mis más sinceras condolencias, solidaridad y apoyo a todas las víctimas y sus familias». La Casa Real, por su parte, expresó que comparte «el dolor de las familias y los seres queridos de quienes perdieron la vida».
Con 64 muertos y 80 heridos, el accidente de Urda supera ya el del pasado enero en Adamuz (Córdoba), que dejó 46 fallecidos. Las investigaciones sobre el fallo que dejó al tren de Renfe detenido en la vía —y sobre por qué el sistema de señalización no evitó la colisión— se convierten en la tarea más urgente de un país que hoy llora a sus muertos y exige respuestas sobre su orgullo ferroviario.
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La entrada caduca en 6:55pm el miércoles, 28 abril 2027