Lo que hoy se sirve con verduras crudas, alitas picantes, pepinillos fritos y hasta pizza comenzó como una solución doméstica para alimentar a una cuadrilla de fontaneros en Alaska. El aderezo ranch, el condimento más vendido de Estados Unidos, nació a principios de los años cincuenta de la inventiva de Steve Henson, un contratista de fontanería que, cansado de las quejas de sus trabajadores ante las verduras, mezcló los ingredientes que tenía a mano: mayonesa, suero de leche, hierbas y especias. El resultado hizo que la cuadrilla devorara las verduras «con entusiasmo», según recuerdan las crónicas de la marca.
El salto de cocina de obra a industria llegó a través de Hidden Valley, el rancho turístico que Henson y su esposa abrieron en 1956 en el paso de San Marcos, en el condado de Santa Bárbara, California. Los huéspedes se enamoraron del aderezo y empezaron a pedirlo para llevar, y Henson montó un negocio de venta por correo de la mezcla seca que creció hasta ocupar cada habitación de su casa. Para mediados de los años sesenta, el rancho había cerrado como alojamiento, pero el negocio del aderezo florecía; los Henson incorporaron la empresa, abrieron una fábrica y distribuyeron primero en el suroeste y luego en todo el país.
La industrialización aceleró la conquista. En octubre de 1972, Clorox compró la marca por 8 millones de dólares y se dedicó a reformular el producto para el consumidor moderno: primero el saborizante que permitía usar leche regular, y en 1983 la versión embotellada estable que no requería refrigeración. Ese mismo salto atrajo a los competidores —Ken’s, Kraft, Wish-Bone—, y en 1992 el ranch superó al aderezo italiano como el más vendido del país, una corona que no ha soltado desde entonces.
La expansión del ranch hacia territorios no ensaladeros fue obra de la cultura del snacking y las cadenas de comida. Los Doritos Cool Ranch, lanzados en 1987, convirtieron el sabor en un fenómeno de papas y botanas; en los años noventa, Hidden Valley experimentó con versiones para niños de pizza, queso nacho y taco; y Domino’s, en 1994, lo consagró como el dip perfecto para cortezas de pizza y alitas, extendiendo la costumbre —polémica para algunos— de bañar la pizza en ranch. En el suroeste, además, la variante «green chile ranch» de la cocina de Nuevo México añadió chile verde a la fórmula.
Hoy el ranch es omnipresente y contradictorio. Un estudio de la Association for Dressings and Sauces de 2017 reveló que el 40% de los estadounidenses lo nombra como su aderezo favorito, y sus ventas superan ya el millón de millones: 1,300 millones de dólares solo en 2024, desbancando al kétchup como el condimento más valioso de la gastronomía del país. Nick Higgins, ejecutivo de la empresa matriz de Hidden Valley Ranch, lo resume con una frase que revela la estrategia de la marca: el ranch «evoca nostalgia», y las polémicas virales sobre si pertenece o no en la pizza las reciben con los brazos abiertos. «Nos encanta. Es uno de los temas que podemos debatir como personas y no pasa nada».
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La entrada caduca en 2:26pm el jueves, 8 abril 2027