Un equipo de científicos ha publicado un estudio en la revista Journal of Geophysical Research: Atmospheres que ofrece una nueva perspectiva sobre la longevidad de la vida vegetal en la Tierra. Según esta investigación, la biosfera vegetal de nuestro planeta podría perdurar hasta 1,860 millones de años más, un período significativamente más largo de lo que se había estimado en estudios anteriores. Este hallazgo se basa en el análisis de cómo el envejecimiento del Sol, que conlleva un aumento gradual de su luminosidad, afectará el clima terrestre y, por ende, las condiciones para la vida vegetal.
El Sol, como cualquier estrella, experimenta cambios a lo largo de su vida, y uno de los más relevantes para la Tierra es el incremento de su brillo. Este fenómeno alterará el equilibrio climático del planeta, afectando directamente la capacidad de las plantas para realizar la fotosíntesis. Para evaluar cómo estos cambios impactarán en la vida vegetal, los investigadores consideraron dos escenarios opuestos que podrían definir el futuro de la biosfera.
En el primer escenario, caracterizado por una meteorización fuerte, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera disminuye, mientras que la temperatura global se mantiene estable. En este caso, las plantas que dependen de la fotosíntesis C4, como el maíz o la caña de azúcar, verían limitada su capacidad para sobrevivir debido a la falta de dióxido de carbono en aproximadamente 1,350 millones de años. No obstante, el estudio sugiere que plantas con metabolismo ácido de las crasuláceas, como los cactus y ciertas orquídeas, así como algunas plantas acuáticas que pueden aprovechar el bicarbonato disuelto, podrían alargar la existencia de la biosfera vegetal hasta unos 1,840 millones de años.
En el segundo escenario, con una meteorización débil, el dióxido de carbono se mantiene en niveles constantes, pero el aumento de la temperatura se convierte en el factor determinante para la supervivencia de las plantas. Según las proyecciones del estudio, la Tierra se volvería demasiado caliente para la mayoría de las plantas terrestres en unos 1,680 millones de años, y para todas las plantas en general alrededor de 1,870 millones de años. Este período coincide con el momento en que el planeta comenzaría a perder sus océanos como consecuencia del aumento continuo de la luminosidad solar, un proceso que eventualmente haría imposible la vida tal como la conocemos.
Los investigadores destacan que estos resultados se basan en el conocimiento actual sobre el funcionamiento de la fotosíntesis y no tienen en cuenta posibles adaptaciones evolutivas futuras. Como explican los autores, «La vida en la Tierra es resiliente, y los límites impuestos por el estrés térmico o la falta de dióxido de carbono pueden reflejar únicamente nuestras observaciones actuales de la biosfera, más que límites definitivos sobre cómo podría evolucionar en el futuro».
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