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La noche lunar en el polo sur es una de las fronteras más hostiles del sistema solar para la electrónica: hasta -200 °C de frío y cráteres que nunca reciben luz solar, algunos de los cuales podrían contener hielo de agua. Justo allí es donde la NASA planea trabajar durante las misiones Artemis, y para eso necesita baterías que no existían hasta ahora.

Las de iones de litio que usamos a diario quedan descartadas: sus componentes líquidos internos se congelan a temperaturas lunares y pueden evaporarse en el vacío, dejando inservible cualquier equipo. Quien haya intentado arrancar un auto en una mañana gélida conoce en pequeña escala el fenómeno.

El electrolito sólido: cerámica y polímeros en lugar de líquido

La respuesta de la agencia espacial es el proyecto SPEARS, que sustituye el electrolito líquido de las baterías por un material sólido a base de cerámica o polímeros. Ese cambio estructural evita que el acumulador sufra daños por congelamiento o por el vacío, además de reducir el peligro de incendio propio de los líquidos inflamables.

Las pruebas en el Centro de Investigación Langley, en Hampton, Virginia, validaron el enfoque. Las celdas de prototipo operaron correctamente entre -60 °C y 80 °C, y a -80 °C siguieron funcionando con un rendimiento menor, un hito que el equipo considera el primero de su tipo. Pero lo más notable vino después: expuestas a -170 °C en ciclos de vacío térmico que alternaban con 100 °C, las unidades no presentaron daños estructurales.

Supervivencia y reactivación: la fórmula lunar

La ventaja clave no es que entreguen energía a cualquier temperatura, sino que sobrevivan sin averiarse a las temperaturas más brutales. Tras un período de frío intenso, pequeños calentadores podrían llevarlas de vuelta a su rango operativo sin necesidad de mantenerlas calientes de forma permanente, lo que aligera los sistemas de control térmico de las naves y hábitats lunares.

La NASA prevé adaptar el diseño modificando los materiales de los electrodos para priorizar autonomía, potencia o vida útil según cada uso: taladros en cráteres oscuros, vehículos de exploración, equipos de emergencia e instrumentos científicos de larga duración. «Las baterías se han convertido en una parte importante de nuestras vidas en la Tierra. También las necesitaremos en la Luna, y deberán funcionar de manera confiable y segura en este entorno hostil», afirmó Donald Dornbusch, investigador principal del proyecto en el Centro Glenn.

#NASA #Tecnología #ExploraciónLunar #Baterías #Artemis

La entrada caduca en 10:29pm el sábado, 17 abril 2027

Por Periódico La Taza

Redacción de Periódico La Taza. Equipo editorial que cubre noticias de última hora de República Dominicana y del mundo: política, economía, sociales, deportes, tecnología, salud, ciencia, arte y cultura.

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