Cuando el presidente Luis Abinader se sentó este jueves con la gobernadora Kathy Hochul en Nueva York, no lo hizo solo como jefe de Estado: lo hizo como nieto de un inmigrante que abrió una ferretería en la calle 103 de Corona y como hijo de una madre que vivió en esa zona desde 1957.
«Tengo una historia familiar muy cercana a la inmigración. Mi abuelo materno emigró y estableció una ferretería en la calle 103, en Corona. Mi madre vivió allí desde 1957. También tengo una historia de inmigración y entiendo el valor de las comunidades que ayudan a recibir y apoyar a quienes llegan a los Estados Unidos», reveló el mandatario durante el encuentro.
Ese vínculo personal enmarcó una reunión de trabajo con resultados concretos: el seguimiento a los acuerdos de la visita de Hochul a República Dominicana en noviembre pasado —cuando se convirtió en la primera gobernadora en la historia en ser invitada a dirigirse al Congreso dominicano— y la puesta en marcha de una capacitación para unos 40 representantes dominicanos en gestión de emergencias, seguridad pública, protección de infraestructuras críticas, búsqueda y rescate y comunicaciones de emergencia.
La gobernadora correspondió con elogios y compromisos: se mostró orgullosa de recibir a su amigo, destacó el aporte de más de un millón de personas de ascendencia dominicana al estado, y prometió velar porque la comunidad «se sienta protegida frente a las recientes acciones migratorias que han generado preocupación».
Hochul también ofreció apoyo técnico del Departamento de Conservación Ambiental para la recuperación y saneamiento del río Yaque del Norte, contaminado durante décadas, una iniciativa con valor especial para el congresista Adriano Espaillat y el propio Abinader por sus vínculos con Santiago.
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