miércoles 4 de marzo de 2026 14:51 pm
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Un caso que ha conmocionado a la ciudad de Nueva York ha terminado con una sentencia de cadena perpetua para Nicholas McGee, de 48 años, quien en marzo de 2022 asesinó a su compañero de apartamento, Kawsheen Gelzer, de 39 años, lo descuartizó y guardó sus restos en el refrigerador de su vivienda en Brooklyn durante casi dos años. El crimen, que fue descubierto en enero de 2024, ha dejado al descubierto una historia de violencia extrema, drogas y una relación tóxica que terminó en tragedia.

McGee confesó haber matado a Gelzer durante una discusión por sexo, drogas e irrespeto, utilizando un martillo y un cuchillo para acabar con su vida. Según las declaraciones de la fiscal adjunta Cassandra Pond, Gelzer proveía heroína y crack a McGee y a su esposa, Heather Stines, a cambio de favores sexuales y un lugar para dormir en su sofá. Tras el asesinato, McGee desmembró el cuerpo de Gelzer, lo envolvió en bolsas plásticas y lo guardó en el refrigerador del apartamento que compartían en Flatbush, Brooklyn. Para evitar que el olor delatara el crimen, selló la nevera con cinta adhesiva y pegamento.

El caso tomó un giro aún más escalofriante cuando se reveló que McGee se había tatuado en el brazo una imagen que parecía representar una cabeza cercenada y un cuchillo de cocina, en lo que las autoridades interpretaron como una forma de «conmemorar» el asesinato. Stines, quien también enfrenta cargos por ocultamiento de cadáver y quebrantamiento de libertad bajo fianza, declaró que su esposo le confesó el crimen, pero que ella no participó en el homicidio.

El cuerpo de Gelzer, un delincuente sexual registrado desde 2005 por abuso a un menor de 12 años, no fue descubierto hasta que la policía recibió una denuncia anónima en enero de 2024. Los agentes encontraron el refrigerador sellado con cinta adhesiva y, al abrirlo, hallaron los restos desmembrados de Gelzer. McGee, quien había huido a Virginia tras el crimen, fue extraditado a Nueva York y declarado culpable de homicidio, robo, ocultación de cadáver y manipulación de pruebas.

El fiscal de distrito de Brooklyn, Eric Gonzalez, describió el crimen como un «acto de violencia profundamente perturbador», destacando la crueldad con la que McGee trató el cuerpo de su víctima. Este caso se suma a una serie de crímenes similares en Nueva York, donde la violencia doméstica y los asesinatos entre compañeros de vivienda han aumentado en los últimos años, dejando al descubierto una realidad oscura en la que disputas por drogas, dinero o conflictos personales terminan en tragedias extremas.

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