01 de abril de 2026
En un movimiento que ha dejado a más de uno con el café amargo en la boca, se confirma la salida de los asistentes del despacho del Ministerio de Agricultura. No se trata de una baja cualquiera; hablamos del equipo que servía de columna vertebral para la gestión del ministro Limber Cruz, ejecutando una labor que muchos tildan de «brillante» y que hoy deja un vacío difícil de llenar.
Una supervisión «a la brava» y sin avisar
Estos asistentes no eran de los que se quedaban en el aire acondicionado de la capital. Su dinámica era la de la supervisión sorpresiva. Mientras los informes de gabinete llegaban al escritorio, este equipo se tiraba a las zonas territoriales agropecuarias para comprobar la veracidad de lo que decían los supervisores.
»Era una superveeduría. No se les escapaba ni un detalle de las áreas departamentales porque estaban encima de todo», comentan fuentes cercanas al despacho.
Récords que hablan solos
Bajo esta gestión de «traje gerencial a la medida», la República Dominicana no solo mantuvo la producción, sino que logró romper récords en la gran mayoría de los rubros. Año tras año, la producción y la exportación subieron la vara, inyectando divisas frescas a la economía nacional y demostrando una excelencia operativa que mantenía el campo dominicano en su punto más alto.
¿Qué pierde el Ministerio?
Con esta salida, el despacho pierde el engranaje que garantizaba que lo que se decía en los papeles fuera lo que realmente estaba pasando en la tierra. Un equipo al que, según los resultados, el traje gerencial le quedó pequeño ante tanta capacidad de respuesta y control.
La pregunta que queda en el aire en los pasillos de la sede principal es: ¿Quién mantendrá ahora esa dinámica de fiscalización que mantenía a raya a los teóricos y activos a los productores?
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La entrada caduca en 5:38pm el jueves, 1 octubre 2026