sábado 7 de febrero de 2026 15:04 pm
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Un estudio reciente ha revelado que solo 30 minutos diarios de actividad física ligera pueden tener un impacto significativo en la mejora del metabolismo, ayudando al cuerpo a convertir grasas y carbohidratos en energía de manera más eficiente. La investigación, publicada en una revista especializada, incluyó a 64 adultos entre 40 y 65 años, todos con factores de riesgo metabólico —como sobrepeso, presión arterial elevada o niveles altos de colesterol—, pero sin enfermedades cardíacas diagnosticadas ni diabetes tratada. Antes de iniciar el estudio, la mayoría de los participantes pasaba más de diez horas al día sentado, un hábito que estudios previos han asociado con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares.

Los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos: uno recibió instrucciones simples para reducir el tiempo sedentario, como ponerse de pie durante las llamadas telefónicas, usar las escaleras en lugar del ascensor o caminar brevemente varias veces al día, mientras que el otro grupo mantuvo su rutina habitual. Sorprendentemente, casi la mitad de todos los participantes, incluyendo a algunos del grupo de control, redujo su tiempo de sedentarismo en al menos 30 minutos diarios, lo que se tradujo en una mejora notable en sus marcadores metabólicos, como niveles más saludables de glucosa en sangre y una mayor sensibilidad a la insulina.

La fisióloga Taru Garthwaite, autora principal del estudio, destacó que «reducir el comportamiento sedentario y aumentar incluso la actividad física ligera puede favorecer la salud metabólica y ayudar a prevenir enfermedades relacionadas con el estilo de vida». Garthwaite explicó que, aunque estos pequeños cambios no reemplazan las recomendaciones generales de ejercicio —como las 2.5 horas semanales de actividad moderada sugeridas por la Organización Mundial de la Salud—, sí demuestran que «cada pequeño movimiento cuenta». Los resultados sugieren que romper largos períodos de inactividad con breves momentos de movimiento puede tener un efecto acumulativo positivo en la salud a largo plazo, incluso en personas que no realizan ejercicio intenso.

El estudio también subraya la importancia de combatir el sedentarismo, un problema creciente en sociedades modernas donde el trabajo de oficina, el uso excesivo de pantallas y los estilos de vida urbanos han normalizado pasar horas seguidas sentados. Según datos de la OMS, el sedentarismo es el cuarto factor de riesgo de mortalidad global, asociado a aproximadamente 3.2 millones de muertes anuales. En este contexto, los hallazgos del estudio ofrecen una solución accesible: incorporar microactividades en la rutina diaria puede ser tan beneficioso como sesiones más largas de ejercicio, especialmente para quienes tienen dificultades para cumplir con programas de entrenamiento más exigentes.

Los expertos coinciden en que, aunque 30 minutos de actividad ligera no son un sustituto completo para el ejercicio regular, sí representan un primer paso crucial para mejorar la salud metabólica, especialmente en personas con factores de riesgo. La clave, según los investigadores, está en la consistencia: pequeños cambios sostenidos en el tiempo, como caminar mientras se habla por teléfono o levantarse cada hora para estirarse, pueden generar beneficios significativos en la prevención de enfermedades crónicas. Este enfoque, conocido como «ejercicio incidental», está ganando popularidad como una estrategia realista y sostenible para combatir los efectos negativos de un estilo de vida sedentario.

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