martes 3 de marzo de 2026 18:40 pm
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Santo Domingo, República Dominicana — El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, lanzó un llamado urgente a las familias dominicanas para transformar el contenido de las loncheras escolares, advirtiendo que muchos niños llevan alimentos que «no son una lonchera» y que, a largo plazo, pueden comprometer su salud y desarrollo. En un contexto donde la obesidad infantil, la diabetes y los trastornos metabólicos están en aumento, Atallah enfatizó la necesidad de reemplazar las «chucherías» por alimentos nutritivos que garanticen el crecimiento y bienestar de los niños.

¿Qué debe incluir una lonchera saludable? Según el ministro, una lonchera equilibrada debe contener:

  1. Proteínas: Esenciales para el crecimiento y desarrollo muscular. Opciones recomendadas:
    • Huevos duros (fáciles de preparar y transportar).
    • Pollo o carne magra (cocidos sin exceso de grasa).
    • Queso fresco o yogur natural (sin azúcar añadido).
  2. Carbohidratos de absorción lenta: Para evitar picos de glucosa y mantener la energía durante el día:
    • Plátano, yuca o papa (cocidos o en forma de puré).
    • Pan integral o galletas de avena (sin azúcares refinados).
    • Avena o quinoa (en forma de barras caseras).
  3. Vegetales y frutas: Para aportar vitaminas, minerales y fibra:
    • Zanahorias, brócoli o tomates cherry (cortados en bastones para facilitar su consumo).
    • Frutas de temporada (manzana, pera o mandarina, mejor que jugos procesados).
  4. Hidratación saludable:
    • Agua natural (la única opción recomendada; los jugos en cajita deben eliminarse por su alto contenido de azúcar).
    • Infusiones frías (como té de manzanilla o jengibre, sin endulzar).

El peligro de las «chucherías» y los azúcares ocultos Atallah advirtió que los alimentos ultraprocesados, como galletas azucaradas, snacks fritos o jugos en cajita, no solo aumentan el riesgo de obesidad y diabetes, sino que también afectan la concentración y el rendimiento escolar de los niños. «Un niño que consume azúcar en exceso a media mañana tendrá un bajón de energía y dificultad para prestar atención en clases», explicó el ministro.

Datos alarmantes:

  • En República Dominicana, 1 de cada 3 niños tiene sobrepeso u obesidad, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
  • El consumo excesivo de azúcar en la infancia está vinculado a un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 antes de los 30 años.
  • Los niños que no consumen suficientes proteínas y vegetales tienen un 30% más de probabilidades de sufrir deficiencias nutricionales que afectan su desarrollo cognitivo.

Estrategias para educar el paladar de los niños Atallah reconoció que algunos niños pueden rechazar inicialmente los alimentos saludables, pero insistió en que los padres deben educar sus gustos de manera progresiva:

  • Involucrar a los niños en la preparación de sus loncheras (por ejemplo, dejar que elijan entre dos opciones de fruta).
  • Presentar los alimentos de forma atractiva (cortar las frutas en formas divertidas o usar recipientes coloridos).
  • Ser constantes: «Los niños pueden rechazar un alimento hasta 10 veces antes de aceptarlo, pero los padres no deben rendirse», afirmó.

Un mensaje claro: «Menos chucherías y más sustancias» El ministro fue enfático: «Una lonchera no es un paquete de papas fritas y un jugo azucarado. Es una oportunidad para enseñar a nuestros hijos hábitos que los protegerán de enfermedades crónicas en el futuro». Además, recordó que la alimentación escolar es un pilar fundamental en la prevención de la obesidad y otras enfermedades metabólicas.

Ejemplo de una lonchera saludable

  • Proteína: Un huevo duro o un sándwich de pollo con pan integral.
  • Carbohidrato: Bastones de yuca cocida o una manzana.
  • Vegetal: Zanahorias en bastones con hummus.
  • Bebida: Agua natural en una botella reutilizable.
  • Extra: Un puñado de almendras o nueces (para grasas saludables).

El rol de las escuelas y el Estado Atallah también hizo un llamado a las escuelas y al Estado para que promuevan políticas de alimentación saludable, como:

  • Prohibir la venta de alimentos ultraprocesados en los quioscos escolares.
  • Incluir talleres de nutrición para padres y estudiantes.
  • Fomentar huertos escolares donde los niños aprendan a cultivar y consumir vegetales.

Conclusión: Una inversión en el futuro de nuestros niños Transformar las loncheras escolares no es solo una cuestión de nutrición, sino de salud pública y educación. «Estamos sembrando hábitos que definirán la calidad de vida de nuestros niños en las próximas décadas», concluyó Atallah. El mensaje es claro: cada familia puede empezar hoy a hacer cambios pequeños pero significativos en la alimentación de sus hijos, porque «lo que comen hoy determinará su salud mañana».


¿Cómo empezar?

  1. Elimina los azúcares ocultos: Reemplaza los jugos en cajita por agua natural o infusiones.
  2. Incluye proteínas: Huevos, pollo o queso fresco son opciones fáciles y nutritivas.
  3. Añade vegetales: Aunque al principio cueste, presenta las zanahorias o el brócoli de forma creativa.
  4. Involucra a tus hijos: Déjalos elegir entre opciones saludables para que se sientan parte del proceso.

«Una lonchera saludable no es un lujo, es una necesidad para el futuro de nuestros niños».

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