jueves 5 de marzo de 2026 12:01 pm
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Un estudio internacional liderado por el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que la lactancia materna exclusiva durante el primer mes de vida ofrece una protección significativa contra bacterias portadoras de genes de resistencia a los antibióticos. Publicado en la revista ‘Nature Communications’, este estudio destaca cómo la lactancia materna influye positivamente en la microbiota intestinal de los bebés, promoviendo la presencia de bifidobacterias beneficiosas.

El estudio detalla que la lactancia materna induce cambios en la microbiota intestinal infantil, favoreciendo la proliferación de bifidobacterias, que están asociadas con una menor carga de genes resistentes a los antibióticos. Este hallazgo es crucial, ya que sugiere que la lactancia puede ayudar a proteger a los bebés contra infecciones y mejorar su salud intestinal a largo plazo.

Para realizar este estudio, los investigadores recogieron muestras fecales de 66 bebés y sus madres a lo largo del primer año de vida de los niños. Estas muestras pertenecen a la cohorte ‘MAMI’, un grupo de la Comunidad Valenciana que ha sido seguido desde el nacimiento hasta los seis años de edad. Este seguimiento es parte de un estudio más amplio dirigido por el CSIC y el Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de València.

Los científicos combinaron análisis metagenómicos con información clínica y datos de crecimiento de los lactantes. Los resultados muestran que la lactancia materna favorece el crecimiento de bifidobacterias, que a su vez están asociadas con una menor presencia de genes de resistencia a los antibióticos. La investigadora Mª Carmen Collado, líder del estudio, explicó que una alta presencia de estas bacterias se correlaciona con una menor cantidad de genes de resistencia a los antimicrobianos, mientras que su escasez se asocia con la presencia de microorganismos potencialmente patógenos.

Además, el estudio encontró que la lactancia materna exclusiva puede mitigar los efectos adversos del nacimiento por cesárea, que puede interferir con la transferencia natural de bacterias beneficiosas y aumentar la exposición temprana a antibióticos. Los bebés nacidos por cesárea pero alimentados con leche materna durante el primer mes mostraron una carga de genes de resistencia antimicrobiana similar a la de los nacidos por vía vaginal y significativamente menor que aquellos que no recibieron lactancia materna.

La interrupción de la lactancia antes de los seis meses, el período mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se asoció con un aumento sostenido de genes de resistencia a los antibióticos. Esto sugiere que la lactancia materna prolongada puede ser crucial para prevenir futuras infecciones y promover una microbiota intestinal saludable.

Anna Samarra, investigadora predoctoral del grupo Mainbiotics en el IATA-CSIC y primera autora del estudio, destacó que «la lactancia exclusiva no solo beneficia al bebé en el presente, sino que también tiene implicaciones duraderas en su salud intestinal a largo plazo». Este estudio fue realizado en colaboración con el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG, CSIC-Universidad de Salamanca), el Instituto de Biomedicina Valencia (IBV-CSIC) y otras entidades de España e Italia, con financiación europea y nacional.

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