El cáncer sigue siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo, pero los avances médicos han cambiado radicalmente el panorama. Detectar la enfermedad en sus primeras etapas mejora significativamente las posibilidades de tratamiento y supervivencia. Según la American Cancer Society, la prevalencia del cáncer es alta y seguirá aumentando debido al envejecimiento de la población, pero la ciencia ha logrado avances que permiten diagnósticos más tempranos y tratamientos más efectivos.
Entre las señales de alerta más importantes se encuentra la pérdida de peso inexplicable, que puede estar relacionada con tumores que alteran el metabolismo. La fatiga extrema, que no mejora con el descanso, también es un síntoma común en varios tipos de cáncer. La aparición de bultos nuevos, especialmente si son duros o crecen con el tiempo, debe ser evaluada por un médico, aunque no causen dolor.
Cambios en la piel, como lunares que cambian de forma, color o tamaño, o heridas que no cicatrizan, son señales de alerta para el cáncer de piel. La presencia de sangre en heces, orina o al toser nunca debe ignorarse, ya que puede indicar problemas graves en el aparato digestivo, urinario o respiratorio.
Otros síntomas que requieren atención incluyen cambios persistentes en los hábitos intestinales o urinarios, dolor sin causa aparente, dificultad para tragar, tos prolongada o fiebre recurrente. Aunque estos síntomas pueden tener causas benignas, es fundamental consultar a un médico si persisten o empeoran, ya que un diagnóstico temprano puede salvar vidas.