viernes 6 de febrero de 2026 08:18 am
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El presidente Donald Trump no solo no ha mostrado preocupación por el cierre del Gobierno federal que comenzó en la madrugada de este miércoles, sino que lo ha presentado como una oportunidad para redefinir el Estado estadounidense. Desde la Casa Blanca, rodeado de líderes republicanos, Trump instó a su partido a aprovechar este momento para impulsar recortes drásticos en lo que ha calificado como «elementos inservibles, despilfarro y fraude» dentro de la administración pública. «Los demócratas nos han dado un regalo con este cierre forzado», declaró el presidente, quien desde su regreso al poder ha hecho de la reducción del gasto público uno de sus principales objetivos. «Durante décadas, Washington ha sido un pozo sin fondo de dinero malgastado. Ahora tenemos la chance de limpiarlo», añadió, vinculando esta postura con su conocido lema: «Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande».

El cierre, conocido como «shutdown», se produjo después de que el Congreso no lograra aprobar un acuerdo de financiamiento provisional antes de la medianoche del martes. Como consecuencia, 750,000 empleados federales han sido suspendidos temporalmente, y agencias clave como las dedicadas a educación, medio ambiente y servicios sociales han detenido sus operaciones. Trump, sin embargo, minimizó el impacto de estas medidas, afirmando que muchos de estos empleados «cobran por no hacer nada» y que «ni siquiera se darán cuenta de que están de vacaciones». Esta postura ha generado preocupación entre los trabajadores afectados, muchos de los cuales dependen de sus salarios para cubrir gastos básicos.

Lo que Trump busca con este cierre es claro: una palanca política para forzar recortes en áreas que considera burocráticas e ineficientes. Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, el presidente y su equipo ven en esta crisis una oportunidad para redefinir el Estado, eliminando programas que consideran un lastre. Entre los objetivos están los programas de bienestar social, que Trump ha tachado de «trampas para la pereza», agencias ambientales como la EPA, que ha criticado por «frenar el progreso», y subvenciones a organizaciones internacionales, que ha calificado de «despilfarro global». «El presidente cree que este es el momento de redefinir el Estado», declaró un asesor que prefirió mantenerse en el anonimato. «Si los demócratas no ceden, él está dispuesto a mantener el cierre hasta que se eliminen los programas que considera un lastre».

Las reacciones al cierre han sido divididas. Mientras los republicanos en el Congreso han respaldado la estrategia de Trump, los demócratas han acusado al presidente de «jugar con el sustento de miles de familias». Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, denunció que Trump está usando a los trabajadores federales como rehenes para imponer su agenda. «Trump está usando a los trabajadores federales como rehenes para imponer su agenda», declaró Pelosi, quien advirtió que el cierre podría prolongarse «semanas o incluso meses» si no hay un acuerdo. Por su parte, sindicatos de empleados federales ya han anunciado protestas. «No somos peones en un juego político», declaró Everett Kelley, presidente de la Federación Americana de Empleados Gubernamentales. «Muchos de nosotros vivimos al día. Un cierre prolongado nos arruinará».

El futuro es incierto. Los posibles escenarios incluyen una negociación de último momento en la que los demócratas cedan en algunos recortes menores para reabrir el Gobierno, un cierre prolongado si Trump mantiene su postura intransigente, o un impacto económico significativo. Analistas de Goldman Sachs advierten que un cierre de más de dos semanas podría reducir el crecimiento del PIB en un 0.2%. «El presidente está jugando con fuego», advirtió Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics. «Un cierre prolongado no solo afecta a los empleados, sino a la confianza de los mercados».

Mientras tanto, en las calles de Washington, los empleados federales ya sienten el golpe. Lisa Martínez, empleada del Departamento de Educación, se pregunta: «Tengo dos hijos y un préstamo hipotecario. ¿Cómo pago mis cuentas si no me dan mi sueldo?». Trump, por su parte, parece imperturbable. «Si los demócratas no quieren negociar, que asuman las consecuencias», declaró antes de abordar el Marine One rumbo a un mitin en Florida, donde se espera que repita su mensaje: «Estamos limpiando la casa, y si hay que barrer fuerte, lo haremos».

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