En la madrugada del lunes 20 de octubre de 2025, el Aeropuerto Internacional de Hong Kong fue escenario de un accidente aéreo trágico que cobró la vida de dos operarios de tierra. Un avión de carga Boeing 747-481, procedente de Dubái y operado por la aerolínea turca Air ACT Cargo para Emirates SkyCargo, se salió de la pista norte durante el aterrizaje, colisionó con un vehículo de servicio y terminó parcialmente sumergido en el mar. El vuelo EK9788, que transportaba solo tripulación y sin carga a bordo, había despegado del aeropuerto Al Maktoum en Dubái y se dirigía a Hong Kong cuando ocurrió el siniestro.
El accidente se registró alrededor de las 3:50 de la madrugada, hora local, cuando la aeronave perdió el control direccional tras tocar tierra en la pista 07L/25R, una de las tres pistas del aeropuerto, inaugurada oficialmente a fines de 2024 como parte de un ambicioso proyecto de expansión. Según las primeras hipótesis, el avión no emitió ninguna señal de emergencia antes de salir de la pista, arrastrando consigo al vehículo de asistencia en el que viajaban los dos trabajadores. Uno de ellos fue declarado muerto en el lugar, mientras que el otro falleció poco después en el Hospital North Lantau.
Las autoridades del aeropuerto activaron de inmediato un operativo de emergencia que incluyó a unidades del Servicio Aéreo del Gobierno, la policía marítima y los bomberos, quienes trabajaron para estabilizar la aeronave y evitar posibles fugas de combustible. Los cuatro tripulantes del avión resultaron ilesos y fueron trasladados a centros médicos para observación. Mientras tanto, la pista norte del aeropuerto fue cerrada temporalmente, afectando las operaciones de carga y vuelos de largo recorrido, aunque las otras dos pistas permanecieron operativas.
La Autoridad de Investigación de Accidentes Aéreos de Hong Kong abrió una investigación para determinar las causas exactas del accidente, que podría atribuirse a un fallo técnico, error humano o condiciones operacionales imprevistas. Este incidente es el más grave en el aeropuerto desde 1999, cuando un avión de China Airlines se estrelló durante el aterrizaje, causando tres muertes. La infraestructura afectada, construida sobre terreno ganado al mar con una inversión de más de 18,1 millones de dólares, es clave para consolidar a Hong Kong como uno de los principales centros aéreos de Asia.