viernes 6 de febrero de 2026 08:21 am
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El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, sostuvieron este viernes una llamada telefónica para analizar la situación en Irán tras las recientes protestas. Putin resaltó que las marchas masivas en apoyo al gobierno iraní demuestran el «apoyo popular» al régimen, según informó la agencia Tasnim. «La marcha de millones de iraníes en apoyo a su sistema, liderazgo y gobierno muestra claramente la verdadera situación en la nación persa», declaró Putin, presentando estas manifestaciones como una prueba de legitimidad para el gobierno de Teherán.

Pezeshkian, por su parte, acusó a EE.UU. e Israel de tener una «implicación directa» en los disturbios que estallaron a finales de diciembre, tras la caída histórica del rial iraní frente al dólar. El mandatario iraní afirmó que estos países están llevando a cabo una «guerra blanda» contra Irán, apoyando a «terroristas» que han atacado a civiles y propiedades públicas. «El papel y la implicación directa de Estados Unidos y el régimen sionista [israelí] en los recientes acontecimientos en Irán son evidentes», declaró Pezeshkian, quien aseguró que las fuerzas de seguridad iraníes han neutralizado a los agitadores.

El Kremlin, en un comunicado, reiteró que Rusia e Irán buscan una reducción de tensiones en la región a través de medios políticos y diplomáticos. «Rusia e Irán apoyan firmemente una rápida reducción de las tensiones en torno a Irán y en la región en su conjunto», señaló el texto, destacando la alianzas estratégica entre Moscú y Teherán. Esta postura contrasta con la del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha amenazado con una intervención militar en Irán y ha alentado a los manifestantes a «tomar el control» de las instituciones, prometiendo que el apoyo de EE.UU. «está en camino».

Las protestas en Irán comenzaron como una reacción pacífica de comerciantes en Teherán, quienes cerraron sus negocios en protesta por la crisis económica y la devaluación del rial. Sin embargo, según el canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, los disturbios se intensificaron cuando se infiltraron «terroristas liderados desde el exterior», que atacaron a las fuerzas de seguridad y a manifestantes. Teherán acusa a Washington y Tel Aviv de manipular las protestas para desestabilizar al gobierno iraní.

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