En un contexto marcado por una sequía prolongada que ha afectado gravemente las cuencas compartidas entre México y Estados Unidos, el gobierno mexicano ha acordado establecer cuotas mínimas anuales de entrega de agua a su vecino del norte. Este acuerdo, que busca regularizar las entregas y evitar la acumulación de déficits, llega en un momento crítico donde las tensiones diplomáticas por el agua han sido recurrentes en años anteriores.
El compromiso de México incluye: 🔹 Volumen mínimo garantizado: Una cantidad anual de agua que México enviará a EE.UU., con el objetivo de evitar conflictos y cumplir con las obligaciones derivadas del Tratado de Aguas de 1944. 🔹 Flexibilidad temporal: El acuerdo funciona como una medida provisional mientras el gobierno de EE.UU. realiza una revisión exhaustiva del tratado para adaptarlo a las realidades climáticas actuales, especialmente ante el aumento de la demanda y los efectos del cambio climático.
Desafíos internos en México: Sequía y tensiones regionales
La decisión no ha estado exenta de controversias internas, especialmente en las regiones más afectadas por la sequía:
- Presión climática: La falta de lluvias en el norte de México ha llevado los niveles de las presas a mínimos históricos, generando preocupación entre los agricultores de Chihuahua y Tamaulipas, quienes dependen del agua para el riego y la producción de alimentos.
- Tensiones regionales: Mientras el gobierno federal busca cumplir con sus compromisos internacionales, los sectores agrícolas locales exigen que se priorice el consumo nacional y la seguridad alimentaria.
Un gesto de buena voluntad con miras a la modernización del tratado
Este acuerdo es visto como un gesto de buena voluntad por parte de México para facilitar las negociaciones actuales con EE.UU., donde se busca: 🔹 Modernizar el Tratado de Aguas de 1944: Washington argumenta que las condiciones de hace 80 años ya no son aplicables hoy, especialmente ante el cambio climático y el aumento de la demanda hídrica. 🔹 Estabilidad diplomática: Para ambos países, establecer estas cuotas mínimas ayuda a reducir la incertidumbre y prevenir conflictos legales o políticos en un momento de alta sensibilidad comercial y migratoria.
Impacto en las relaciones bilaterales
Este acuerdo no solo busca resolver un conflicto histórico por el agua, sino también fortalecer la relación bilateral entre México y EE.UU. en un contexto donde ambos países enfrentan desafíos compartidos, como:
- Seguridad hídrica: La necesidad de garantizar el acceso al agua en medio de sequías recurrentes.
- Cooperación climática: Adaptar políticas conjuntas para enfrentar los efectos del cambio climático.
- Estabilidad económica: Evitar tensiones que puedan afectar el comercio y la inversión entre ambos países.