El gobierno de Francia ha denunciado este miércoles que las autoridades de Irán están llevando a cabo la represión más violenta de su historia moderna, en respuesta a las protestas masivas que han estallado en el país en las últimas semanas. Las manifestaciones, motivadas por la crisis económica y el empeoramiento de las condiciones de vida, han sido enfrentadas con una fuerte represión estatal, que incluye acusaciones del gobierno iraní contra «terroristas» por ataques a civiles y fuerzas de seguridad. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido claro en su condena, destacando la urgencia de una respuesta internacional para detener la violencia.
Las protestas en Irán han ganado fuerza desde finales de 2025, con ciudadanos exigiendo cambios económicos y políticos. Sin embargo, el gobierno iraní ha respondido con detenciones arbitrarias, violencia policial y censura, lo que ha generado una ola de condenas internacionales. Francia ha liderado las críticas, instando a la comunidad internacional a actuar con firmeza para proteger los derechos humanos en Irán.
El régimen iraní ha intentado justificar su represión, alegando que las protestas están siendo orquestadas por grupos terroristas y potencias extranjeras. Sin embargo, informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones forzadas, lo que desmiente las afirmaciones del gobierno. La Unión Europea y otros actores globales están considerando nuevas sanciones contra Irán por estas violaciones.
La situación en Irán sigue siendo tensa y peligrosa, con un aumento en la represión y una falta de diálogo entre el gobierno y los manifestantes. Mientras la comunidad internacional observa con preocupación, Francia y otros países están evaluando opciones diplomáticas y sanciones para presionar al régimen iraní a respetar los derechos humanos y detener la violencia.