El 1 de noviembre de 2025, México vivió una de sus celebraciones más emblemáticas y vibrantes: el Día de Muertos, una festividad que, lejos de ser un luto, es una explosión de color, música y tradición donde se honra a los seres queridos que ya no están. Este año, más de 8,000 personas desfilaron desde la Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec hasta el Zócalo capitalino, en un evento que ha trascendido las fronteras del país y se ha convertido en un fenómeno cultural global, gracias en parte a su representación en películas como «Coco» y «007: Spectre».
Un desfile que une tradición y modernidad
El desfile, que congregó a más de 1.4 millones de espectadores, fue un espectáculo visual que combinó elementos de la cultura prehispánica, como las ofrendas y calaveras de azúcar, con manifestaciones contemporáneas, como carros alegóricos inspirados en películas y danzas tradicionales de diferentes regiones de México. «No celebramos la muerte, celebramos la vida a través de nuestros muertos», explicó Carlos Ramírez, un asistente que esperaba desde horas antes el inicio del evento.
La flor de cempasúchil, con su característico color naranja, inundó las calles, mientras los participantes, vestidos con trajes de catrina, esquelas y disfraces de alebrijes, recordaban a sus seres queridos con alegría y nostalgia. «Es una forma de decirles que siguen vivos en nuestro corazón», comentó Ana Montiel, quien viajó desde Sonora para vivir la experiencia por primera vez.
El impacto del cine y las redes sociales en la internacionalización de la festividad
El éxito de películas como «Coco», de Disney-Pixar, y la escena inicial de «007: Spectre», que mostró un desfile de Día de Muertos en la Ciudad de México, han sido claves para que esta tradición trascienda las fronteras. «Las películas han ayudado a que el mundo conozca nuestra cultura, pero también las redes sociales han hecho que la celebración sea más grande de lo que imaginábamos», señaló Ramírez.
Un ejemplo de esto es Manuel Torres, quien viajó desde Puerto Rico con sus hijos para vivir el desfile. «Ellos amaron la película ‘Coco’ y eso los motivó a venir. Queríamos que vieran en persona cómo celebramos a nuestros muertos con alegría», contó Torres, cuyo rostro estaba pintado como el personaje principal de la película.
Turistas de todo el mundo: Una festividad que atrae a miles
El Día de Muertos no solo es una celebración nacional, sino también un imán turístico. Paola Rojas, una turista costarricense, llegó a la Ciudad de México para vivir la experiencia: «En mi país celebramos de otra manera, pero aquí todo es más colorido, más simbólico. Quería ver las ofrendas y entender mejor la tradición», explicó.
Otro visitante, Esteban Montenegros, también de Costa Rica, esperaba con emoción el desfile: «Quiero ver mucho color y mucha alegría, como lo he visto en la televisión. Es una tradición que admiro», dijo mientras guardaba su lugar en primera fila.
La Ciudad de México: Epicentro de una celebración masiva y diversa
Aunque el Día de Muertos se celebra en todo el país, la capital mexicana se convierte en el corazón de la festividad, donde convergen las tradiciones de todos los estados. «Aquí está centralizado todo. Puedes encontrar un poco de cada región, incluso de otros países. No es un Día de Muertos tradicional como en los pueblos, sino más masivo y festivo», explicó Ramírez.
Para Ana Montiel, quien viajó desde Sonora, la diferencia entre celebrar en su estado y en la Ciudad de México es abismal: «Allá celebramos más el Halloween por la influencia de Estados Unidos, pero aquí es más auténtico, más conectado con nuestras raíces», comentó mientras observaba los preparativos del desfile.
Las ofrendas: Un puente entre los vivos y los muertos
Uno de los elementos más simbólicos del Día de Muertos son las ofrendas, altares decorados con flores de cempasúchil, velas, pan de muerto, fotos de los difuntos y objetos personales que guían a las almas en su visita anual. En el Zócalo, cientos de ofrendas fueron instaladas, cada una con un significado profundo para las familias que las prepararon.
«Pongo la foto de mi abuelo, su comida favorita y sus cosas. Así sé que viene a visitarnos», dijo María Fernández, una capitalina que cada año monta una ofrenda en su casa.
El legado cultural y su reconocimiento internacional
Desde 2008, el Día de Muertos fue declarado Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, un reconocimiento que ha ayudado a preservar y difundir esta tradición. «Es importante que el mundo sepa que no es solo una fiesta, es una forma de mantener viva nuestra cultura y nuestra conexión con quienes ya no están», señaló Jorge Méndez, un historiador especializado en tradiciones mexicanas.
El futuro del Día de Muertos: Entre la tradición y la globalización
Aunque la internacionalización del Día de Muertos ha traído beneficios turísticos y económicos, también plantea desafíos. Algunos puristas temen que la festividad pierda su esencia tradicional ante la influencia del comercio y el entretenimiento masivo. «Hay que encontrar un equilibrio entre mantener nuestras raíces y adaptarnos a los nuevos tiempos», reflexionó Laura Gómez, una antropóloga que estudia el impacto cultural de las festividades mexicanas.
Sin embargo, para la mayoría, el Día de Muertos sigue siendo una celebración única, donde el dolor por la pérdida se transforma en alegría por el reencuentro simbólico con los seres queridos. «Mientras sigamos recordando a nuestros muertos con amor, la tradición seguirá viva», concluyó Ramírez, mientras el desfile avanzaba entre música, bailes y el aroma de las flores de cempasúchil.