sábado 7 de febrero de 2026 08:32 am
Buscar
El aroma de la verdad te despertará cada mañana!
PATROCINADOR OFICIAL

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar» (Salmos 46:1-2).

Reflexión ampliada: En un mundo donde las crisis económicas, las enfermedades inesperadas o las relaciones rotas pueden hacer que sintamos que «la tierra se mueve bajo nuestros pies», el Salmo 46 nos ofrece una promesa inquebrantable: Dios es nuestro refugio seguro. Este pasaje no solo habla de una protección pasiva, sino de una fortaleza activa que actúa como un escudo en medio de las tormentas.

Tres verdades clave de este salmo:

  1. Dios es nuestro amparo:
    • La palabra hebrea usada aquí (machseh) significa lugar de protección, como un refugio en una tormenta. No es un concepto abstracto, sino una realidad tangible para quienes confían en Él. Cuando las circunstancias nos abruman, Dios no solo nos observa desde lejos, sino que se convierte en nuestro escudo (como en Éxodo 14:14, donde Dios pelea por Israel).
  2. Dios es nuestro pronto auxilio:
    • La expresión «pronto auxilio» (en hebreo, ezrah) implica que Dios no llega tarde. Puede que no veamos la solución inmediata, pero Él está actuando en los detalles que no percibimos. Como en el caso de Daniel en el foso de los leones (Daniel 6:22), donde Dios cerró las fauces de las bestias antes de que el peligro fuera evidente.
  3. No temeremos, aunque todo se desmorone:
    • El salmista no niega la realidad del caos («la tierra removida»), pero elige enfocarse en la fidelidad de Dios. Esto no significa que no sintamos miedo, sino que el miedo no nos paralizará porque nuestra seguridad no depende de las circunstancias, sino de Aquel que las sostiene (Colosenses 1:17).

Aplicación práctica:

  • En momentos de ansiedad: Escribe en un papel las situaciones que te generan miedo y, al lado, anota Salmos 46:1. Ora pidiendo que Dios te muestre cómo Él ya está actuando en medio de ese «temblor».
  • Para hoy: Identifica una área de tu vida donde sientas inestabilidad (trabajo, salud, familia) y declara en voz alta: «Dios, tú eres mi refugio en esto. Confío en que estás obrando, aunque no lo vea».

Oración final: «Señor, en medio de las incertidumbres de este día, te declaro mi refugio. Ayúdame a confiar en tu tiempo perfecto y a recordar que, aunque todo a mi alrededor parezca inestable, Tú eres mi roca firme. Amén.»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *