El Premio Nobel de Economía 2025 fue otorgado a los economistas Joel Mokyr (estadounidense-israelí), Philippe Aghion (francés) y Peter Howitt (canadiense) por sus contribuciones fundamentales a la comprensión de cómo la innovación tecnológica impulsa el crecimiento económico sostenido. El comité del Nobel destacó que sus trabajos han proporcionado un marco teórico y empírico para entender por qué algunas economías prosperan mientras otras se estancan, y cómo la destrucción creativa —un concepto popularizado por Joseph Schumpeter— es esencial para el progreso económico.
Joel Mokyr: Los cimientos históricos del crecimiento
Joel Mokyr, profesor emérito de la Universidad Northwestern, recibió la mitad del premio «por identificar los requisitos previos para el crecimiento sostenido a través del progreso tecnológico». Mokyr utilizó fuentes históricas para demostrar cómo las sociedades que fomentaron la innovación científica y la difusión del conocimiento lograron transitar de un crecimiento económico estancado a uno sostenido. Su trabajo subraya que el progreso tecnológico no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de instituciones abiertas, mercados competitivos y una cultura que valora el cambio.
En una entrevista tras el anuncio, Mokyr enfatizó que «el crecimiento económico no es inevitable; depende de nuestra capacidad para adoptar y adaptar nuevas tecnologías». Su investigación muestra que las economías que invierten en educación, protegen los derechos de propiedad intelectual y fomentan la competencia son las que logran un crecimiento a largo plazo.
Aghion y Howitt: La destrucción creativa como motor del progreso
La otra mitad del premio fue compartida por Philippe Aghion (profesor en el Collège de France y la London School of Economics) y Peter Howitt (profesor emérito de la Universidad Brown) «por desarrollar la teoría del crecimiento sostenido a través de la destrucción creativa». Este concepto, inspirado en las ideas de Joseph Schumpeter, describe cómo la innovación desplaza a tecnologías y empresas obsoletas, generando un ciclo continuo de renovación económica.
Aghion y Howitt demostraron que las economías que fomentan la competencia y permiten la entrada de nuevas empresas con tecnologías disruptivas experimentan un crecimiento más rápido y sostenido. Su modelo explica por qué países como Estados Unidos y China han liderado la innovación en las últimas décadas, mientras que Europa ha perdido terreno en sectores tecnológicos clave.
En una declaración tras recibir el premio, Aghion advirtió que «Europa no puede permitirse quedarse atrás en la carrera tecnológica». Criticó las políticas proteccionistas y la falta de inversión en I+D como obstáculos para el crecimiento del continente. «La apertura al cambio y la competencia son esenciales para el progreso», afirmó, en un contexto donde Estados Unidos y China dominan la innovación en inteligencia artificial, biotecnología y energías limpias.
Implicaciones para el futuro económico global
Los trabajos de Mokyr, Aghion y Howitt tienen implicaciones profundas para las políticas económicas actuales:
- Innovación vs. estancamiento: Las economías que no adoptan nuevas tecnologías corren el riesgo de quedarse rezagadas. Europa, según Aghion, debe reformar sus instituciones para fomentar la innovación y evitar un declive económico.
- Destrucción creativa y desigualdad: Aunque la innovación genera crecimiento, también puede aumentar la desigualdad al desplazar empleos y empresas tradicionales. Los galardonados subrayan la necesidad de políticas que protejan a los trabajadores durante las transiciones tecnológicas.
- El papel del Estado: Mokyr y Aghion coinciden en que los gobiernos deben invertir en educación, investigación básica y infraestructura digital para mantener la competitividad.
El legado del «falso Nobel» y su relevancia actual
Aunque el Premio Nobel de Economía no fue creado por Alfred Nobel (fue establecido en 1968 por el Banco Central de Suecia), sigue el mismo rigor en su selección que los premios originales. Este año, el galardón cierra una temporada de premios que reconocieron avances en inmunología, mecánica cuántica y literatura. Los ganadores recibirán un diploma, una medalla de oro y un cheque de 1.2 millones de dólares, que será repartido entre los tres economistas.
La ceremonia de entrega se realizará el 10 de diciembre en Estocolmo, en un evento que celebrará no solo sus contribuciones académicas, sino también su impacto en las políticas públicas y el futuro de la economía global.