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Punta Cana, 3 de octubre de 2025 — Con las playas de Bavaro como testigo, el presidente Luis Abinader presentó ante la comunidad internacional un balance que refleja tanto los avances como los desafíos pendientes de la economía dominicana. Durante la inauguración de la XX Reunión Regional Americana de la OIT, el mandatario destacó que el sector turístico no solo se ha consolidado como el motor económico del país, sino que ha alcanzado cifras históricas: 11 millones de visitantes en 2024, una marca que superó todas las expectativas y que se tradujo en la creación de 750,000 empleos directos y 870,000 indirectos. «Estos números nos posicionan como uno de los destinos más dinámicos del Caribe y de América Latina», afirmó Abinader, quien no dudó en calificar al turismo como «la principal industria nacional».

El impacto de estos datos va más allá de lo económico. Según el Ministerio de Turismo, el sector representa el 18% del PIB nacional y ha sido clave en la recuperación postpandemia, especialmente en zonas como Punta Cana, La Romana y Samaná, donde la ocupación hotelera superó el 85% en 2024. Pero el presidente fue más allá de las cifras macroeconómicas y destacó un aspecto social crucial: el aumento de la participación laboral femenina. «En los últimos tres años, hemos visto un crecimiento del 22% en el empleo de mujeres en el sector turístico, y un 15% en las zonas francas», detalló, atribuyendo este avance a políticas como el Programa de Capacitación en Hospitalidad para Mujeres, que ha beneficiado a más de 20,000 dominicanas desde 2022.

Sin embargo, el discurso de Abinader no fue triunfalista. Con un tono de urgencia, advirtió que, pese al boom turístico, el 54% de los trabajadores dominicanos sigue en la informalidad, una cifra que, según el Banco Central, se ha mantenido casi sin cambios desde 2020. «No podemos conformarnos con que el turismo genere empleo si gran parte de esos empleos no ofrecen seguridad social ni estabilidad», señaló, refiriéndose a los trabajadores en hoteles, restaurantes y servicios complementarios que, en muchos casos, carecen de contratos formales o acceso a beneficios laborales.

El mandatario también hizo referencia a otro dato preocupante: el 30% de los jóvenes entre 18 y 24 años está desempleado o subempleado, según la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo (ENFT). «Tenemos una paradoja: un sector que crece y genera riqueza, pero que aún no logra absorber a toda nuestra juventud», reconoció, anunciando que su gobierno trabajará en un plan de formación técnica para vincular a los jóvenes con las demandas del mercado turístico, especialmente en áreas como gastronomía, gestión hotelera y tecnologías aplicadas al turismo.

La OIT, por su parte, elogió los avances de República Dominicana en materia de empleo, pero su representante para el Caribe, Claudia Coenjaerts, advirtió que «el desafío ahora es convertir esos empleos en trabajos decentes, con salarios justos y protección social». En este sentido, Abinader anunció que, en colaboración con el sector privado, se lanzará en 2026 un programa de formalización laboral dirigido a pymes turísticas, con incentivos fiscales para quienes regularicen a sus empleados.

«El turismo nos ha salvado en momentos difíciles, pero no podemos depender solo de él», concluyó el presidente, dejando claro que, aunque el sector sigue siendo la joya de la corona de la economía dominicana, el gobierno está consciente de que debe diversificar las fuentes de empleo y atacar de raíz la informalidad que frena el desarrollo integral del país.

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