sábado 7 de febrero de 2026 13:31 pm
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El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció este miércoles la mayor incautación de criptomonedas en la historia, tras decomisar 127,271 bitcoines —equivalentes a US$15,000 millones— vinculados a una red cibercriminal y de trata de personas dirigida por el camboyano Chen Zhi, de 37 años. Zhi, líder del conglomerado empresarial Prince Holding Group, es acusado de delitos financieros, trabajo forzado y blanqueo de capitales, y se encuentra en paradero desconocido, enfrentando una posible pena de hasta 40 años de prisión. La operación, liderada por la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York y la División de Seguridad Nacional, desmanteló una de las organizaciones criminales más sofisticadas del mundo, que operaba bajo la fachada de empresas legítimas en más de 30 países, con epicentro en el Sudeste Asiático.

Según el comunicado oficial, Zhi dirigía un imperio delictivo que sometía a cientos de víctimas de trata a realizar estafas en línea desde recintos similares a prisiones en Camboya, donde eran mantenidas bajo amenazas de violencia, palizas y torturas. Las estafas, que prometían inversiones con altos retornos, eran orquestadas a escala industrial y dirigidas a víctimas en todo el mundo, incluyendo a 250 personas en EE.UU. que fueron engañadas a través de una red local asociada al Prince Group con base en Brooklyn, Nueva York. Las autoridades estadounidenses describieron la operación como «uno de los golpes más importantes contra la escoria global de la trata de personas y el ciberfraude financiero», según declaraciones de la fiscal Pam Bondi y su adjunto, Todd Blanche.

El modus operandi de la red criminal incluía el uso de técnicas sofisticadas de blanqueo de dinero, como la creación de empresas fachada dedicadas a la minería de criptomonedas y apuestas en línea, que servían para ocultar el origen ilícito de los fondos. Además, Zhi y sus socios utilizaban su influencia política en varios países para proteger sus operaciones mediante sobornos a funcionarios, lo que les permitía operar con impunidad. Entre los activos incautados, las autoridades destacaron compras de lujo realizadas con el dinero del crimen, incluyendo yates, aviones privados y obras de arte, como un cuadro de Picasso adquirido en una casa de subastas en Nueva York.

Las víctimas de esta red eran confinadas en edificios rodeados de muros y alambres de púas, donde eran obligadas a trabajar en esquemas de fraude en línea bajo amenazas constantes. Según la acusación, Zhi no solo supervisaba las operaciones de estafa, sino que también participaba directamente en los castigos infligidos a quienes intentaban escapar o desobedecer, incluyendo torturas físicas. El Prince Holding Group, sancionado por EE.UU. y Reino Unido, operaba como un conglomerado transnacional que combinaba actividades legales e ilegales, lo que dificultaba su rastreo por parte de las autoridades.

Esta incautación récord no solo representa un golpe financiero sin precedentes contra el crimen organizado, sino que también envía un mensaje contundente a las redes cibercriminales globales: EE.UU. está dispuesto a perseguir y desmantelar incluso las operaciones más complejas y bien financiadas. Mientras las autoridades continúan la búsqueda internacional de Chen Zhi, el caso pone de manifiesto los desafíos globales en la lucha contra el cibercrimen y la trata de personas, así como la necesidad de cooperación internacional para combatir estas redes, que operan con impunidad en múltiples jurisdicciones.

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