viernes 6 de febrero de 2026 16:44 pm
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El AT&T Stadium vibró con una actuación que recordó a los grandes días de los Dallas Cowboys. Dak Prescott, en una de sus mejores noches de la temporada, lideró a su equipo a una contundente victoria 37-22 sobre los New York Jets, en un partido donde el mariscal de campo demostró por qué sigue siendo uno de los quarterbacks más letales de la NFL. Con cuatro pases de touchdown y dos series ofensivas de más de 90 yardas, Prescott no solo desarmó a la defensa de los Jets, sino que envió un mensaje claro a la liga: los Cowboys están de vuelta y más fuertes que nunca.

Lo que hizo especial esta victoria no fue solo el marcador final, sino cómo se construyó. Prescott conectó con sus receptores estrella, CeeDee Lamb y Brandin Cooks, en jugadas que dejaron sin respuestas a la secundaria de los Jets. «Dak estuvo en un nivel diferente hoy», declaró Lamb después del partido. «Cada pase, cada lectura, cada decisión fue perfecta. Es lo que hace cuando está en su mejor versión». La precisión del quarterback fue quirúrgica: 28 de 34 pases completos para 345 yardas, sin intercepciones y con un rating de pasador que rozó la perfección.

Pero el espectáculo no fue solo aéreo. Tony Pollard aportó el equilibrio necesario en el juego terrestre, acumulando 87 yardas en 18 acarreos y una anotación clave en el segundo cuarto que rompió el ritmo de los Jets. «La ofensiva estuvo sincronizada como un reloj suizo», comentó el entrenador Mike McCarthy. «Cuando Dak juega así y el juego terrestre complementa, somos casi imparables».

La defensa de los Cowboys también hizo su parte. Aunque los Jets lograron anotar 22 puntos, la unidad defensiva de Dallas mantuvo la presión constante sobre el quarterback rival, forzando dos balones sueltos y limitando las oportunidades de anotación en momentos críticos. «Sabíamos que si manteníamos la presión, podrían cometer errores», explicó el linebacker Micah Parsons. «Y eso fue exactamente lo que pasó».

Con este triunfo, los Cowboys no solo mejoran su récord, sino que consolidan su posición como uno de los equipos más temidos de la NFC. Mientras tanto, los Jets continúan su lucha por encontrar estabilidad, especialmente en un ataque que no logró mantener el ritmo contra una defensa de Dallas que, aunque no perfecta, fue suficientemente agresiva para decidir el partido.

Lo más impresionante de la noche fue cómo Prescott controló el ritmo del juego. En las dos series ofensivas de más de 90 yardas, demostró una paciencia y precisión que desarmó completamente a los Jets. «Es como si supiera exactamente qué va a pasar antes de que pase», admitió un defensivo rival. «Es frustrante, porque no importa lo que hagamos, siempre encuentra la manera de superar nuestras coberturas».

Con esta victoria, los Cowboys envían un mensaje claro a la liga: están listos para pelear por el título de la NFC. Y con Dak Prescott en este nivel, cualquier equipo que se cruce en su camino tendrá que prepararse para un espectáculo ofensivo que parece imparable.

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