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El Yankee Stadium vibró como no lo hacía desde 2003. La noche del 2 de octubre de 2025 quedará grabada en la memoria de los aficionados neoyorquinos no solo por la eliminación de sus acérrimos rivales, los Medias Rojas de Boston, sino por el nacimiento de una nueva leyenda: Cam Schlittler, el novato de 23 años que con solo su segundo inicio en postemporada dejó a una de las franquicias más poderosas del béisbol sin respuestas, sin hits y sin esperanza.

Schlittler no era un nombre conocido fuera de los círculos de las ligas menores hasta esa noche. Pero cuando el manager Aaron Boone le entregó la pelota para el Juego 3 de la Serie de Comodín, el joven derecho de Iowa demostró por qué los Yankees lo habían seleccionado en la tercera ronda del draft de 2022. Con una mezcla de sliders filosos y un fastball que rozaba las 98 millas por hora, dominó a una alineación de Boston que incluía a tres bateadores con más de 25 jonrones en la temporada regular. Doce ponches, cero boletos, cero hits en ocho entradas. Números que no solo lo convirtieron en el primer lanzador en la historia en lograr esa hazaña en postemporada, sino que lo colocaron en un selecto grupo junto a leyendas como Liván Hernández (quien en 1997 ponchó a 15 con los Marlins en su debut de playoffs) y Don Larsen (el único en lanzar un juego perfecto en Series Mundiales).

El dominio de Schlittler fue tal que los bateadores de Boston parecían adivinar mal cada lanzamiento. «No tenía idea de qué lanzarles», confesó después del juego con una sonrisa tímida. «Solo seguía el plan: fastball adentro, slider afuera». Pero su modestia contrastaba con la maestría con la que desarmó a una ofensiva que había anotado 5 carreras por juego en la temporada regular. El único momento de tensión llegó en el séptimo inning, cuando Rafael Devers conectó un línea que el tercera base Oswald Peraza atrapó con un salto espectacular. «En ese momento supe que era nuestra noche», dijo Peraza.

Mientras Schlittler desfilaba por el montículo como un veterano, la ofensiva yankee hizo su parte en la cuarta entrada. El dominicano Amed Rosario, quien había tenido una temporada regular irregular, se redimió con un sencillo remolcador que abrió el marcador. Anthony Volpe, el shortstop estrella, siguió con otro imparable que trajo la segunda carrera, y un rodado de Austin Wells que el inicialista Nate Lowe no pudo manejar permitió anotar dos más. Cuatro carreras que, con la joya de Schlittler, resultaron más que suficientes.

La victoria no solo significó la eliminación de Boston —algo que los Yankees no lograban en postemporada desde 2003, cuando Aaron Boone (ahora su manager) conectó aquel histórico jonrón en el Juego 7 de la Serie de Campeonato—. También marcó el regreso de Nueva York a la Serie Divisional, donde se medirán a los Azulejos de Toronto en una serie que promete ser explosiva. Los canadienses, que eliminaron a los Rays, llegarán con su dupla de as Kevin Gausman y Shane Bieber, mientras que los Yankees deberán decidir si arriesgan a Max Fried (que no llegaría con su descanso regular) o confían en el dominicano Luis Gil, quien no estuvo en el roster de la serie contra Boston.

Pero más allá de los números y las estadísticas, lo que quedó claro esa noche en el Bronx fue que Cam Schlittler ya no es un novato cualquiera. En un equipo lleno de estrellas como Aaron Judge y Giancarlo Stanton, fue el joven lanzador quien robó el protagonismo. «Este chico tiene algo especial», dijo Boone después del juego. «No es solo el talento, es la calma con la que maneja la presión». Y es que, en un escenario donde la rivalidad Yankees-Medias Rojas siempre añade un peso extra, Schlittler lanzó como si estuviera en un partido de ligas menores en junio, no en un duelo de vida o muerte en octubre.

Ahora, con la serie contra Toronto a la vuelta de la esquina, los Yankees tienen en Schlittler no solo a un as emergente, sino a un símbolo de lo que puede ser esta nueva generación. «Esto es solo el comienzo», dijo el novato mientras se quitaba el uniforme empapado en sudor y champagne. En el Bronx, donde las leyendas se forjan en octubre, Cam Schlittler acaba de escribir la primera página de la suya.

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