jueves 5 de febrero de 2026 22:27 pm
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El astrónomo Avi Loeb, conocido por sus teorías controvertidas sobre objetos interestelares, ha vuelto a ser protagonista de un debate científico que trasciende los límites de la academia. Esta vez, el cosmólogo de Harvard ha acusado a la NASA de retener imágenes críticas del cometa 3I/ATLAS, capturadas por la cámara HiRISE de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) entre el 2 y 3 de octubre de 2025. Según Loeb, estas imágenes, con una resolución de 30 kilómetros por píxel (tres veces superior a las mejores tomas del Hubble), podrían revelar detalles clave sobre la geometría, composición y origen de este enigmático objeto, el tercer visitante interestelar confirmado en nuestro sistema solar.

Loeb, quien ha llevado su reclamo hasta el Congreso de Estados Unidos a través de la congresista Paulina Luna, argumenta que estas imágenes son «extremadamente valiosas» para la ciencia. Sin embargo, la explicación de la NASA dista mucho de una supuesta conspiración: el cierre parcial del gobierno federal (o shutdown), iniciado el 1 de octubre de 2025, ha dejado a la agencia espacial operando con solo el 17% de su plantilla, priorizando únicamente misiones críticas como la Estación Espacial Internacional y la seguridad de naves en órbita. El resto de las operaciones, incluyendo la divulgación de datos científicos, han quedado en pausa.

¿Por qué tanto interés en 3I/ATLAS?

3I/ATLAS no es un cometa cualquiera. Desde su detección, ha exhibido comportamientos anómalos que han llevado a Loeb a sugerir que podría tratarse de un objeto artificial de origen extraterrestre. Entre las peculiaridades que el astrónomo destaca se incluyen:

  • Una trayectoria casi perfectamente alineada con el plano de los planetas del sistema solar, algo estadísticamente improbable para un objeto natural.
  • Una masa inusualmente grande (aún no confirmada).
  • Una baja proporción de agua en comparación con otros cometas.
  • Una abundancia inesperada de níquel, un elemento poco común en objetos cósmicos naturales.
  • Un brillo azul intenso y una aceleración no gravitacional cerca de su perihelio (el punto más cercano al Sol), observados el 29 de octubre de 2025. Loeb sugiere que esto podría deberse a una desgasificación asimétrica o, en su hipótesis más audaz, a una propulsión artificial.

Sin embargo, la comunidad científica mayoritaria ofrece explicaciones más convencionales. El brillo azul, por ejemplo, podría deberse a emisiones de gas ionizado, un fenómeno observado en otros cometas activos. La aceleración no gravitacional, por su parte, es consistente con la sublimación de hielos que actúan como propulsores naturales. Incluso la trayectoria de 3I/ATLAS podría explicarse si se trata de un fragmento de un exoplaneta, expulsado por una colisión catastrófica en otro sistema estelar.

El historial de Loeb y sus teorías controvertidas

Esta no es la primera vez que Avi Loeb propone que un objeto interestelar es de origen artificial. En 2017, el astrónomo generó un intenso debate al sugerir que ‘Oumuamua, el primer objeto interestelar detectado, podría ser una sonda alienígena o incluso un artefacto tecnológico. Sus hipótesis, aunque fascinantes, han sido ampliamente cuestionadas por la comunidad científica, que prefiere explicaciones basadas en fenómenos naturales.

Loeb ha calculado que la probabilidad de que 3I/ATLAS sea un objeto natural es «inferior a una parte en diez cuatrillones», una afirmación que muchos astrónomos consideran exagerada y carente de evidencia sólida. No obstante, su persistencia ha mantenido el debate vivo, atrayendo la atención de medios y el público general.

La postura de la NASA y el shutdown gubernamental

La NASA, por su parte, ha aclarado que el retraso en la publicación de las imágenes no responde a un intento de ocultar información, sino a las limitaciones operativas impuestas por el shutdown. Con el 83% de su personal en permiso no remunerado, la agencia no puede procesar ni difundir datos científicos que no sean prioritarios para la seguridad de misiones en curso.

Esta situación ha generado frustración en la comunidad científica, pero también ha abierto un debate sobre la transparencia y la gestión de recursos en agencias gubernamentales. ¿Debería la NASA tener protocolos para garantizar la difusión oportuna de datos críticos, incluso durante crisis presupuestarias? ¿O es razonable que, en contextos de emergencia fiscal, se prioricen solo las operaciones esenciales?

¿Qué sigue para 3I/ATLAS y la ciencia?

Mientras el shutdown persiste, las imágenes de 3I/ATLAS siguen sin ser publicadas. Para Loeb y otros científicos, cada día de retraso es una oportunidad perdida para estudiar un objeto que podría revolucionar nuestra comprensión del universo. Pero más allá de las teorías sobre su origen, 3I/ATLAS representa una ventana única para estudiar la composición de otros sistemas estelares.

La pregunta que queda en el aire es: ¿Estamos ante un fenómeno natural fascinante o ante la primera evidencia de tecnología extraterrestre? Por ahora, la ciencia sigue buscando respuestas, mientras la burocracia gubernamental dictamina el ritmo al que podremos acceder a ellas.

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