El Gran Desfile Dominicano de Nueva Jersey, en su edición número 36, encontró en Wendy «Lola» Montás el símbolo perfecto de elegancia, compromiso social y orgullo cultural. La reconocida figura, conocida por su labor en favor de la salud mental y el empoderamiento comunitario, asumió el cetro de reina del evento, dedicado este año al Distrito Nacional.
Un reinado con propósito
Montás no solo brilló por su carisma en las calles de Nueva Jersey, sino que reafirmó su compromiso con la diáspora dominicana. «Ser reina es una responsabilidad que asumo con humildad y orgullo», declaró, destacando su intención de trabajar por el bienestar emocional de las comunidades vulnerables. Su mensaje resonó entre los miles de asistentes, quienes la ovacionaron junto al rey del desfile, Nelfy Peralta.
La diversidad cultural en escena
El evento fue un reflejo de la riqueza provincial dominicana, con representantes como Dania Martínez (Monte Cristi), Loarty Polanco (Santiago) y Madelene Lemoine (Miss República Dominicana). Además, la presencia de autoridades como el cónsul Juan Francisco Santana Suriel y el senador Omar Fernández subrayó la importancia política y social del desfile.
El impacto económico y social
Santana Suriel resaltó cómo la comunidad dominicana en Nueva Jersey ha impulsado el desarrollo local mediante negocios y remesas. «Nuestra diáspora no solo apoya a sus familias en la isla, sino que fortalece la economía de este estado», afirmó, destacando el espíritu emprendedor de los dominicanos.
Un legado de unidad
La trigésima sexta edición del desfile ratificó la unidad y el patriotismo de la comunidad, con una asistencia masiva y la participación de delegaciones desde República Dominicana. El evento, organizado por Elsa Mantilla, sigue siendo un pilar de la identidad criolla en Estados Unidos.


