viernes 6 de febrero de 2026 14:34 pm
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El comentario irónico de Bad Bunny durante su participación en el Saturday Night Live ha desencadenado una nueva polémica lingüística en Estados Unidos, reavivando un debate que lleva décadas en el centro de la política estadounidense. Tras afirmar que el país tenía «cuatro meses para aprender español» antes de su presentación en el Super Bowl LIX, la congresista republicana Marjorie Taylor Greene respondió con una propuesta legislativa para declarar el inglés como único idioma oficial de la nación. «Bad Bunny dice que Estados Unidos tiene cuatro meses para aprender español antes de su perversa y no deseada actuación en el medio tiempo del Super Bowl», escribió Greene en X (antes Twitter), vinculando el comentario del artista con su proyecto de ley presentado en marzo, que busca establecer el inglés como requisito obligatorio para la naturalización.

La propuesta de Greene, que actualmente se encuentra en etapas iniciales legislativas, no prohíbe la enseñanza de otros idiomas, pero exige que los aspirantes a la ciudadanía lean y comprendan la Constitución en inglés. Sin embargo, el contexto político es innegable: el comentario de Bad Bunny —quien será el primer artista latino en actuar en solitario en un Super Bowl— ha sido interpretado por sectores conservadores como una «provocación cultural», especialmente tras sus declaraciones sobre evitar pasar por EE.UU. en su gira por temor a redadas del ICE. «No hay lugar seguro para personas que están ilegalmente en este país, ni el Super Bowl, ni cualquier otro lugar», había advertido días antes Corey Lewandowski, asesor del Departamento de Seguridad Nacional, en un programa radial.

El Super Bowl, tradicionalmente un espacio de unidad nacional, se ha convertido este año en un campo de batalla cultural. Mientras la NFL celebra la diversidad con la elección de Bad Bunny, sectores como el movimiento MAGA ven en su actuación una «invasión cultural». Greene, por su parte, aprovechó la oportunidad para relanzar su proyecto de ley y criticar lo que llamó «actuaciones sexuales demoníacas» en los shows de medio tiempo, en referencia a presentaciones pasadas como las de Shakira y Jennifer Lopez en 2020. «La NFL debe dejar de tener actuaciones sexuales demoníacas durante sus espectáculos de medio tiempo», añadió, vinculando su postura lingüística con una agenda moral conservadora.

Más allá de la polémica, el caso refleja una tensión creciente en EE.UU. entre el multiculturalismo y el nacionalismo lingüístico, donde el español —hablado por más de 42 millones de personas— sigue siendo un símbolo de división. Mientras Bad Bunny prepara su histórico show, la pregunta sigue en el aire: ¿Puede un país construido por inmigrantes imponer un solo idioma sin negar su propia esencia?

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