viernes 6 de febrero de 2026 21:08 pm
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La elección de Bad Bunny para protagonizar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 ha generado una ola de controversia en los sectores más conservadores de Estados Unidos, especialmente tras su firme defensa del español como lengua principal en su presentación. El artista puertorriqueño, conocido por su orgullo latino y su compromiso con la diversidad cultural, ha utilizado su plataforma para reivindicar el español en un país donde el inglés es el idioma oficial, desafiando así las políticas y discursos del presidente Donald Trump, quien ha promovido una visión más restrictiva de la identidad nacional.

Bad Bunny, el artista más escuchado del mundo, ha dejado claro que su participación en el Super Bowl no será solo un espectáculo, sino también una declaración cultural. «La huella de los latinos en EE. UU. nunca nadie la podrá borrar», afirmó durante su aparición en el programa Saturday Night Live, donde instó a los espectadores a aprender español antes del evento: «Tienen cuatro meses», dijo, generando una ola de apoyo entre la comunidad latina y una reacción divisiva en los círculos más tradicionalistas. Su postura ha inspirado a miles de estadounidenses a subir videos en redes sociales intentando aprender el idioma y cantar sus canciones, un gesto que el artista ha celebrado y compartido para fomentar la inclusión lingüística.

Para la lingüista y escritora puertorriqueña Maia Sherwood, la decisión de Bad Bunny de hablar y cantar en español en espacios mediáticos angloparlantes representa una «inversión del poder lingüístico», donde el español, históricamente subordinado al inglés, se convierte en una lengua de prestigio y resistencia cultural. «Bad Bunny es una figura lingüísticamente potente», aseguró Sherwood, quien destaca que su actitud no busca el enfrentamiento, sino la reivindicación de la diversidad en un país donde los latinos representan una parte fundamental de la sociedad.

La controversia no ha tardado en llegar. Figuras políticas como Donald Trump han criticado la decisión de la NFL de incluir a Bad Bunny en el Super Bowl, tachándola de «absolutamente ridícula». Mientras tanto, organizaciones conservadoras como Turning Point USA, liderada por el activista Charlie Kirk, han anunciado planes para organizar un espectáculo paralelo durante el evento. Sin embargo, para muchos, la postura de Bad Bunny simboliza un avance en la representación cultural, especialmente en un contexto donde los latinos en EE. UU. enfrentan desafíos como las redadas migratorias y la marginación lingüística.

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