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El escenario del Studio 8H en el 30 Rockefeller Plaza bullía con una energía eléctrica la tarde del 4 de octubre de 2025, mientras el equipo de producción de Saturday Night Live realizaba los últimos ajustes para el estreno de su temporada 51. Entre el caos controlado de cámaras, cables y técnicos corriendo de un lado a otro, una figura delgada con gafas de sol y un outfit que mezclaba el streetwear puertorriqueño con toques de alta costura neoyorquina observaba con calma el ensayo general. Bad Bunny, el artista que en solo cinco años pasó de ser un underground rapper de Vega Baja a convertirse en el fenómeno cultural más trascendente de su generación, se preparaba para hacer historia una vez más: no solo como el primer artista latino en abrir una temporada del SNL, sino como el anfitrión musical y presentador de un episodio que marcaría el inicio de una nueva era para el programa más icónico de la televisión estadounidense.

Esta no era cualquier aparición en el SNL. Era la culminación de una semana que ya había entrado en los libros de récords: el anuncio de su cabeza de cartel en el Super Bowl LIX, la clausura de su residencia histórica en Puerto Rico (donde agotó 10 fechas consecutivas en el Coliseo de Puerto Rico, algo que ni siquiera había logrado Marc Anthony), y ahora, este debut como anfitrión y estrella musical en un programa que ha lanzado al estrellato a generaciones de comediantes y músicos. «Es un momento que nunca imaginé cuando empezaba a rapear en las calles de San Juan», confesó Bad Bunny en una entrevista exclusiva con Rolling Stone horas antes del show. «Pero aquí estoy, representando a mi gente, a mi cultura, y demostrando que el español también tiene su lugar en los espacios más importantes del mundo».

El episodio del 5 de octubre de 2025 no solo sería especial por el estreno de la temporada 51, sino porque Bad Bunny se convertiría en el primer artista en la historia del SNL en ser anfitrión y invitado musical en el mismo episodio desde Drake en 2014. Pero a diferencia del rapper canadiense, el puertorriqueño llegaba con un peso cultural sin precedentes: su música había roto barreras lingüísticas, su estilo había redefinido la moda global, y su influencia se extendía desde las calles de Santo Domingo y Medellín hasta los red carpets de Los Ángeles y París. «No es solo un show, es un statement», declaró Lorne Michaels, el legendario productor del SNL, durante los ensayos. «Bad Bunny no es solo un invitado, es un cambio de paradigma. Está demostrando que el entretenimiento estadounidense ya no es solo en inglés».


El elenco renovado y las despedidas que marcaron un fin de era

Mientras Bad Bunny ensayaba su monólogo de apertura —una mezcla de humor autocrítico sobre su fama, su amor por Puerto Rico y los memes que lo rodean—, en los camerinos del SNL se vivía una transición generacional. La temporada 51 llegaba con cinco nuevos miembros en el elenco, incluyendo a Tommy Brennan, Jeremy Culhane, Kam Patterson y Veronika Slowikowska, junto al ascenso de Ben Marshall (antes escritor) a miembro destacado del reparto. Pero las ausencias también se sentían: Ego Nwodim, Devon Walker, Emil Wakim y Michael Longfellow habían anunciado su salida el mes anterior, dejando un vacío que el programa intentaría llenar con sangre fresca.

«Es un ciclo natural, pero duele», confesó una fuente cercana al programa. «Ego y Devon eran queridísimos por el público, y Heidi Gardner (cuya salida aún no se confirma oficialmente) es una de las figuras más icónicas de los últimos años». Sin embargo, el SNL no es ajeno a los cambios. De hecho, la temporada 50 había sido un homenaje a su legado, ganando 12 premios Emmy (incluyendo uno por su especial de aniversario). «Obtuve este premio por primera vez hace 50 años, en 1975», recordó Lorne Michaels al recibir el Emmy al mejor programa de variedades. «Y nunca soñé que seguiríamos haciendo esto otros 50 años más».


Un episodio histórico con invitados de lujo

El episodio del 5 de octubre no solo sería el debut de Bad Bunny como anfitrión, sino también el de Doja Cat como invitada musical, marcando su primera aparición en el SNL. Pero el programa había preparado más sorpresas: en las semanas siguientes, Amy Poehler (una de las leyendas del SNL) regresaría como anfitriona el 11 de octubre, coincidiendo con el 50 aniversario exacto del primer episodio del programa en 1975. «Es un círculo completo», dijo Poehler en una entrevista. «Empecé mi carrera aquí, y ahora vuelvo en un momento en que el programa está reinventándose otra vez».

El 18 de octubre, Sabrina Carpenter (quien había sido una de las estrellas del especial del 50 aniversario) haría doble función como anfitriona e invitada musical, algo que solo unos pocos artistas han logrado en la historia del SNL. «Es un honor enorme», declaró Carpenter. «Y qué mejor manera de celebrarlo que con música y comedia en vivo».


Bad Bunny: De Vega Baja al prime time estadounidense

Para entender el impacto de Bad Bunny en el SNL, hay que retroceder a 2018, cuando su canción «Safaera» (con J Balvin y Pharrell Williams) se convirtió en un hit global, pero las puertas de los grandes medios estadounidenses aún le estaban cerradas. «Me decían que mi música era muy ‘niche’, que el reggaetón no tenía espacio en la TV americana», recordó en una entrevista con The New York Times. Cinco años después, no solo había roto récords de streaming, sino que había cambiado el juego: su álbum «Un Verano Sin Ti» (2022) fue el más escuchado del año en Spotify a nivel global, y su gira «World’s Hottest Tour» recaudó más de $400 millones, demostrando que el mercado latino no era un niche, sino la nueva corriente principal.

Su aparición en el SNL no era solo un logro personal, sino un momento simbólico: por primera vez, un artista que canta principalmente en español sería el rostro de la temporada de un programa que ha definido la cultura pop estadounidense durante medio siglo. «Esto es más grande que yo», dijo Bad Bunny en los ensayos. «Es para todos los artistas latinos que soñaron con esto antes que yo. Para Daddy Yankee, para Don Omar, para todos los que abrieron el camino».


El monólogo que robó el show

Cuando las 11:30 p.m. del sábado llegaron y las luces del Studio 8H se encendieron, Bad Bunny apareció en el escenario con un outfit que mezclaba un saco de Versace con zapatos Nike personalizados y sus icónicas gafas de sol. «¡En vivo, desde Nueva York, es sábado por la noche!», gritó el presentador, y el público estalló en aplausos. Lo que siguió fue un monólogo histórico:

«Sé que algunos se preguntan: ‘¿Por qué Bad Bunny está aquí? ¿No es esto un programa en inglés?'», comenzó, con una sonrisa pícara. «Pues sí, pero también es un programa que ha tenido a hostias como Eddie Murphy, Tina Fey y Dave Chappelle. Y hoy, un boricua de Vega Baja está aquí para demostrar que el español también suena bien en el prime time». El público rugió de aprobación.

Luego, con su característico humor autocrítico, bromeó sobre su semana ajetreada: «Esta semana he estado en Puerto Rico, ensayando para el Super Bowl, y ahora aquí. ¡Y aún así tengo tiempo para romper corazones!». La referencia a su reciente ruptura con Kendall Jenner (que había sido portada de todos los tabloides) generó risas y aplausos.

Pero el momento más emotivo llegó cuando, con voz seria, dijo: «Quiero dedicar este show a Puerto Rico, a mi gente, a los que luchan todos los días. Esto es para ustedes». Y entonces, sin aviso, empezó a cantar a capella los primeros versos de «Tití Me Preguntó», mientras el público coreaba. Fue un momento que transcendió el entretenimiento y se convirtió en un declaración cultural.


El impacto de un episodio que hizo historia

El episodio no solo fue un éxito en ratings (con un aumento del 22% en audiencia respecto al estreno de la temporada 50), sino que se convirtió en trending topic global. En Twitter, el hashtag #BadBunnySNL acumuló más de 5 millones de tuits en menos de 24 horas, mientras que en TikTok, los clips de su monólogo y sus sketches (incluyendo una parodia de «Narcos» donde interpretaba a Pablo Escobar) se volvieron virales.

«Bad Bunny no solo fue un anfitrión, fue un fenómeno cultural en tiempo real», escribió Variety. «Demostró que el SNL ya no es solo un programa para el mainstream anglosajón, sino una plataforma global». Y como si fuera poco, su actuación musical —donde interpretó «Monaco» y un mashup de «Me Porto Bonito» con Doja Cat— rompió récords de reproducción en YouTube, convirtiéndose en la presentación musical más vista en la historia del SNL en sus primeras 24 horas.


¿Qué sigue para Bad Bunny y el SNL?

Con este episodio, Bad Bunny no solo consolidó su estatus como ícono global, sino que abrió las puertas para más artistas latinos en espacios que antes parecían inalcanzables. «Esto es solo el comienzo», declaró en su cuenta de Instagram después del show. «La cultura latina ya no pide permiso, llega para quedarse».

Mientras tanto, el SNL mira hacia el futuro con un elenco renovado y una nueva misión: seguir siendo relevante en un mundo donde el entretenimiento ya no tiene fronteras lingüísticas ni culturales. Como dijo Lorne Michaels al final de la noche: «Si algo nos enseñó Bad Bunny, es que el futuro del humor —y de la música— no tiene un solo idioma».


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