jueves 5 de febrero de 2026 07:32 am
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El Ministerio de Defensa de Rusia ha informado sobre una nueva ola de ataques contra infraestructura crítica en Ucrania, que incluye instalaciones de transporte utilizadas por el Ejército ucraniano, así como refugios de militares y mercenarios extranjeros. Según el reporte, un total de 158 objetivos fueron atacados en las últimas horas, utilizando una combinación de aviación táctica, artillería, misiles y drones. Este tipo de operaciones refleja la estrategia rusa de debilitar la logística y la capacidad operativa de las fuerzas ucranianas, especialmente en regiones donde la presencia de tropas extranjeras ha sido significativa.

En paralelo, las defensas antiaéreas rusas demostraron su eficacia al interceptar cuatro bombas guiadas, un proyectil del sistema HIMARS (un sistema de artillería de alta precisión proporcionado por Occidente) y 94 drones de ala fija en un lapso de 24 horas. Este nivel de interceptación es crucial para Rusia, ya que busca neutralizar la ventaja tecnológica que Ucrania ha recibido de sus aliados, incluyendo drones y misiles de largo alcance.

En el frente terrestre, las tropas rusas han logrado avances importantes. La agrupación Séver (Norte) recuperó el control de la aldea de Zeliónoye, en la provincia de Járkov, una zona que ha sido disputada intensamente en los últimos meses. Mientras tanto, la agrupación Tsentr (Centro) liberó el poblado de Shujétskoye, en la República Popular de Donetsk, un área estratégica para el control del este de Ucrania. Estos movimientos son parte de una ofensiva más amplia que busca consolidar el dominio ruso en regiones clave, mientras se mantiene la presión sobre las líneas de defensa ucranianas.

El conflicto, que ha entrado en su tercer año, sigue siendo uno de los más sangrientos de Europa en décadas. Ucrania ha recibido un flujo constante de armamento y apoyo logístico de países occidentales, mientras que Rusia ha respondido con una combinación de ataques aéreos, guerra de desgaste y operaciones terrestres. La situación humanitaria en ambas naciones sigue siendo crítica, con millones de desplazados y una infraestructura civil y militar severamente dañada.

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