El 13 de octubre de 2025 marca el fin oficial del soporte de Windows 10 para empresas y usuarios domésticos fuera de la Unión Europea, un hito que obliga a millones de personas a migrar a Windows 11 o enfrentar riesgos de seguridad y obsolescencia. Microsoft justifica esta decisión en razones de seguridad y la incompatibilidad del sistema con nuevas aplicaciones, especialmente aquellas basadas en inteligencia artificial. Sin embargo, muchos usuarios y expertos en tecnología ven este movimiento como un caso claro de obsolescencia programada, una estrategia que limita la vida útil de los productos para forzar su renovación, generando impactos ambientales y económicos significativos.
¿A quién afecta?
- Usuarios fuera de la UE: A partir del 13 de octubre de 2025, Microsoft dejará de proporcionar actualizaciones de seguridad para Windows 10, dejando a los equipos vulnerables a ciberataques.
- Usuarios en la UE: Tienen un año adicional de prórroga (hasta octubre de 2026) gracias a regulaciones como la Ley de Mercados Digitales (DMA), que busca proteger los derechos de los consumidores.
- Empresas: El 46% de las empresas aún utilizaban Windows 10 hasta agosto de 2025, según datos de la OCU. La migración forzada implica costos elevados en actualización de hardware y software, además de tiempos de adaptación para los empleados.
Requisitos para actualizar a Windows 11
No todos los equipos son compatibles con Windows 11. Los requisitos mínimos incluyen:
- Procesador: Intel de 8ª generación o AMD Ryzen 3000 (o superior).
- RAM: 4 GB (mínimo).
- Almacenamiento: 64 GB (o más).
- Tarjeta gráfica: Compatible con DirectX 12 o posterior.
- TPM 2.0: Módulo de seguridad obligatorio.
- Pantalla: Resolución mínima de 720p.
¿Cómo verificar la compatibilidad?
- Ir a Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update.
- Seleccionar «Buscar actualizaciones».
- Si el equipo es compatible, el sistema ofrecerá la opción de actualizar a Windows 11 de forma gratuita.
Opciones para usuarios con equipos incompatibles
- Forzar la instalación de Windows 11 (riesgo de inestabilidad).
- Comprar un nuevo equipo con Windows 11 preinstalado (costo promedio: 800 euros).
- Migrar a Linux: Sistemas operativos gratuitos y de código abierto como Ubuntu, Linux Mint o Fedora, que ofrecen alternativas viables para tareas básicas.
- Mantener Windows 10 sin actualizaciones (alto riesgo de ciberataques).
Consecuencias del apagón de Windows 10
- Impacto ambiental: Millones de equipos obsoleto generarán residuos electrónicos, muchos de los cuales contienen metales preciosos que podrían reciclarse, pero que a menudo terminan en vertederos.
- Coste económico: Los usuarios que no puedan actualizar sus equipos enfrentarán gastos adicionales para adquirir hardware nuevo.
- Vulnerabilidades de seguridad: Sin actualizaciones, los equipos con Windows 10 serán blancos fáciles para ciberdelincuentes, especialmente en phishing, ransomware y malware.
Alternativas viables
- Linux: Una opción gratuita y segura para usuarios que no puedan o no quieran migrar a Windows 11. Distribuciones como Ubuntu o Linux Mint son fáciles de instalar y ofrecen compatibilidad con la mayoría de aplicaciones básicas.
- Chromebooks: Equipos económicos con sistema operativo ChromeOS, ideal para tareas cotidianas como navegación, oficina y streaming.
- Reacondicionados: Comprar equipos reacondicionados con Windows 11 puede ser una alternativa económica y sostenible.
Conclusión
El fin del soporte de Windows 10 es un punto de inflexión para millones de usuarios. Mientras algunos podrán migrar sin problemas, otros enfrentarán dificultades económicas y técnicas. La decisión de Microsoft, aunque justificada en términos de seguridad, refleja los desafíos de la obsolescencia programada y la necesidad de buscar alternativas sostenibles en un mundo cada vez más dependiente de la tecnología.