sábado 7 de febrero de 2026 05:19 am
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China ha intensificado su estrategia geopolítica al imponer nuevas restricciones a las exportaciones de tierras raras, minerales críticos para la industria tecnológica global. Sin embargo, Taiwán, el mayor productor mundial de semiconductores, ha logrado evitar el impacto directo de estas medidas, gracias a su dependencia mínima de los minerales chinos en la fabricación de chips. Según declaraciones del ministro de Economía de Taiwán, las restricciones chinas no tendrán un efecto significativo en su industria, ya que los materiales esenciales para la producción de semiconductores provienen principalmente de Europa, Estados Unidos y Japón, y no de China.

Las tierras raras son un pilar clave en la manufactura de dispositivos tecnológicos, desde teléfonos inteligentes hasta vehículos eléctricos. China, que domina más del 80% de la producción global de estos minerales, ha utilizado su control sobre ellos como una herramienta de presión geopolítica, especialmente en su rivalidad con Occidente. La semana pasada, el gobierno chino amplió las restricciones a la exportación de cinco minerales adicionales y estableció nuevos mecanismos de escrutinio para productos que contengan incluso un 0.1% de materiales chinos, lo que obliga a las empresas a solicitar licencias especiales para exportar.

A pesar de estas medidas, Taiwán Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), el gigante de los chips y aliado estratégico de Occidente, no se verá afectado directamente, ya que su cadena de suministro no depende de China para estos minerales. Sin embargo, el ministro de Economía taiwanés advirtió que las restricciones podrían afectar indirectamente las cadenas de suministro globales, especialmente en sectores como la fabricación de escáneres UV para la producción de chips avanzados, donde se utilizan imanes de tierras raras.

Este movimiento de China forma parte de una guerra comercial y tecnológica más amplia con Estados Unidos y sus aliados, que ha llevado a tensiones crecientes en los últimos años. En respuesta a las restricciones chinas, el gobierno de Donald Trump anunció aranceles adicionales del 100% sobre las importaciones chinas, escalando así el conflicto. Se espera que Trump y el presidente chino, Xi Jinping, se reúnan en Corea del Sur a finales de octubre para discutir estos y otros temas de tensión bilateral, en un intento por aliviar las fricciones antes de que el conflicto comercial afecte aún más a la economía global.

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