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El Centro de Convenciones de Barceló en Punta Cana brillaba bajo el sol caribeño mientras más de 500 delegados de 24 países escuchaban con atención al presidente Luis Abinader durante la inauguración de la 20ª Conferencia Regional Americana de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Con un discurso que combinó datos contundentes, visión estratégica y un llamado a la acción regional, Abinader no solo presentó a República Dominicana como un modelo de recuperación postpandemia, sino que redefinió el turismo como la columna vertebral de la economía nacional, un sector que en 2024 recibió a más de 11 millones de visitantes, generó 750,000 empleos directos y 870,000 indirectos, y se consolidó como «el mayor generador de oportunidades laborales de la región». «El turismo no es solo una industria, es el corazón palpitante de nuestra economía», declaró el mandatario, mientras destacaba cómo este sector ha permitido al país mantener un crecimiento del 5% anual en los últimos años, muy por encima del 1.9% promedio de América Latina y el Caribe, según datos de la CEPAL.

Lo que hizo único el discurso de Abinader no fue solo la cifras récord (como los 200,000 nuevos empleos formales creados en los últimos años o el hecho de que, por primera vez en décadas, el salario mínimo cubre el costo de la canasta básica en sectores clave), sino su enfoque integral sobre cómo el turismo ha impulsado una transformación estructural en la economía dominicana. «No hablamos solo de hoteles y playas, hablamos de un ecosistema que incluye desde la agricultura hasta la tecnología», explicó, mientras detallaba cómo programas como el INFOTEP han capacitado a más de 3.5 millones de personas desde 2020, alineando las habilidades de los trabajadores con las demandas de la Industria 4.0, la energía renovable y las nuevas cadenas de valor global. «Estos no son solo números, son historias de familias que hoy tienen seguridad, ingresos y esperanza», enfatizó, mientras compartía el caso de María Fernández, una ex vendedora informal que, tras capacitarse en gestión hotelera, ahora dirige un pequeño hotel boutique en Las Terrenas y emplea a 12 personas de su comunidad.


El turismo como motor de desarrollo inclusivo

Abinader no se limitó a celebrar los logros, sino que desglosó cómo el turismo ha sido un catalizador para otros sectores:

  1. Agricultura y agroindustria: El 30% de los alimentos servidos en los hoteles de Punta Cana provienen de pequeños productores locales, lo que ha dinamizado la economía rural. «Hemos logrado que el campo no solo alimente al turismo, sino que se beneficie de él», señaló, citando el caso de Juan Pérez, un agricultor de Bani que ahora exporta mangos y aguacates a resorts de Cap Cana gracias a un programa de certificación de calidad impulsado por el gobierno.
  2. Energías renovables: El 80% de los hoteles nuevos en República Dominicana operan con energía solar o eólica, reduciendo costos y atraendo a turistas conscientes del medio ambiente. «El turismo sostenible no es una moda, es una necesidad», afirmó Abinader, mientras anunciaba que el país busca ser carbono neutral para 2050.
  3. Tecnología y innovación: Con la creación del Polo Tecnológico de Punta Cana, el gobierno ha atraído a empresas de software y fintech que desarrollan soluciones para el sector turístico, desde sistemas de reservas con blockchain hasta aplicaciones de realidad aumentada para experiencias inmersivas. «Estamos convirtiendo a República Dominicana en un laboratorio de innovación turística», declaró.

Los desafíos pendientes: informalidad, juventud y migración

Sin embargo, Abinader no eludió los desafíos estructurales que aún persisten:

  • Trabajo informal: Aunque el país ha creado 200,000 empleos formales, el 40% de la fuerza laboral sigue en la informalidad. «Tenemos que seguir trabajando para que cada dominicano tenga un contrato digno», reconoció.
  • Desempleo juvenil: El 25% de los jóvenes entre 18 y 24 años está desempleado. Para abordar esto, el gobierno lanzó el programa «Primera Chance», que ofrece becas y pasantías en empresas turísticas a 50,000 jóvenes al año.
  • Derechos de los migrantes: Con más de 500,000 haitianos trabajando en el sector turístico (especialmente en construcción y servicios), Abinader anunció un plan de regularización laboral que garantizará acceso a seguridad social y capacitación. «Un país fuerte no puede construir su prosperidad sobre la explotación», declaró.

La meta 2036: Duplicar la economía y reducir la pobreza

El presidente no solo habló del presente, sino que trazó una hoja de ruta ambiciosa para 2036, cuando República Dominicana cumplirá 200 años de independencia:

  • Duplicar el tamaño de la economía, pasando de un PIB de $110 mil millones en 2025 a $220 mil millones en 2036.
  • Reducir la pobreza del 20% al 10%, mediante programas de vivienda digna, educación técnica y acceso a créditos.
  • Crear 1 millón de nuevos empleos formales, con énfasis en turismo, tecnología y manufactura avanzada.
  • Posicionar al país como el principal destino turístico del Caribe, superando a México y Jamaica en llegada de visitantes.

«No queremos ser solo un país que crece, queremos ser un país que incluye», declaró Abinader, mientras presentaba el Plan República Dominicana 2036, un documento que detalla cómo el turismo será el eje central de esta transformación, pero siempre con un enfoque en sostenibilidad y equidad. «El verdadero éxito no se mide en kilómetros de autopistas o en la altura de los rascacielos, sino en la dignidad de nuestra gente trabajadora», concluyó, recibiendo una ovación de pie de los delegados de la OIT.


El turismo como herramienta de paz y desarrollo regional

Abinader cerró su discurso con un llamado a la acción regional, proponiendo que los países de América Latina y el Caribe trabajen juntos para convertir el turismo en un motor de desarrollo sostenible. «No podemos seguir compitiendo entre nosotros; tenemos que colaborar para atraer más inversión y crear empleos dignos», propuso, mientras anunciaba la creación de un Fondo Caribeño de Innovación Turística, que contará con aportes de $500 millones para modernizar la infraestructura hotelera y formar a trabajadores en 10 países de la región.

«El turismo bien gestionado puede ser una herramienta de paz, porque genera oportunidades donde antes había desesperanza», afirmó, citando el caso de Haití, donde República Dominicana ha invertido en proyectos de ecoturismo comunitario que ya emplean a 2,000 haitianos en la frontera. «Cuando la gente tiene trabajo, tiene esperanza. Y cuando tiene esperanza, construye paz», sentenció, mientras los delegados de la OIT asintieron en señal de aprobación.


Reacciones y próximos pasos

El discurso de Abinader fue recibido con elogios por parte de los delegados, quienes destacaron el modelo dominicano como un ejemplo de cómo alinear crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental. «República Dominicana está demostrando que el turismo puede ser un motor de desarrollo real, no solo un sector económico», declaró Vincent van Gogh, director regional de la OIT para América Latina.

Como próximo paso, el gobierno anunciará en las próximas semanas un paquete de incentivos fiscales para atraer $2,000 millones en inversiones turísticas, con enfoque en ecoturismo, turismo médico y tecnología. Además, se firmará un acuerdo con la Unión Europea para promover el turismo sostenible en el Caribe, con fondos por €300 millones.


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