miércoles 25 de marzo de 2026 04:29 am
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Una lancha rápida cargada con casi una tonelada de cocaína nunca llegó a su destino. En su lugar, terminó destruida en medio del Caribe por un operativo conjunto entre Estados Unidos y República Dominicana, en lo que las autoridades han descrito como «un golpe estratégico» contra las redes de narcoterrorismo que operan en la región. El cargamento, compuesto por 377 paquetes de droga, fue interceptado a 80 millas al sur de Isla Beata (Pedernales), en una zona conocida por ser un corredor clave para el tráfico de estupefacientes desde Sudamérica hacia Norteamérica.

Según los informes de inteligencia, la embarcación —del tipo «Go Fast», diseñada para alta velocidad y difícil detección— había zarpado desde las costas de Colombia o Venezuela y tenía como objetivo utilizar República Dominicana como punto de escala antes de continuar hacia Estados Unidos. Esta ruta, aunque menos transitada que la de Centroamérica, ha ganado popularidad en los últimos años debido a la saturación de otras vías y la corrupción en algunos puertos dominicanos, que facilita el paso de cargamentos ilegales. Sin embargo, esta vez, la coordinación entre el Comando Sur de EE.UU. (Southcom) y las autoridades dominicanas logró anticiparse al movimiento de los narcotraficantes.

La operación se desarrolló en dos fases: primero, fuerzas aéreas estadounidenses destruyeron la lancha para evitar que llegara a tierra, y luego, equipos de la Armada Dominicana y la DNCD realizaron un barrido en la zona para recuperar la mayor cantidad posible de droga. Aunque lograron incautar 377 paquetes, 60 de ellos resultaron dañados durante la explosión, según confirmó el parte oficial. Los paquetes, que presentaban diferentes marcas y empaques, fueron enviados al INACIF para su análisis, aunque las primeras estimaciones indican que se trata de cocaína con un nivel de pureza superior al 80%, lo que la hace especialmente valiosa en el mercado ilegal.

Lo más significativo de este operativo es que marca un antes y después en la cooperación antinarcóticos entre ambos países. Hasta ahora, República Dominicana había sido vista como un punto débil en la lucha contra el tráfico de drogas, debido a su ubicación geográfica y a casos de corrupción en instituciones clave. Sin embargo, esta acción conjunta demuestra que las autoridades están dispuestas a cambiar esa percepción. «Este es un mensaje claro a las organizaciones criminales: no toleraremos que usen nuestro territorio para sus actividades ilícitas», declaró un alto mando de la DNCD.

A pesar del éxito, los expertos advierten que el narcotráfico es un hidra: cortar una cabeza no detiene su avance. «Es probable que ahora busquen rutas alternativas, como el uso de submarinos semisumergibles o incluso aviones pequeños para drogas», explicó un especialista en seguridad. Mientras tanto, el caso sigue bajo investigación, con el Ministerio Público y la DNCD trabajando para desmantelar la red detrás de este envío. Una cosa es clara: el Caribe ya no es un santuario para los narcotraficantes, pero la batalla está lejos de terminar.

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