viernes 9 de octubre de 2026 15:17 pm
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Oscar Belgal, dominicano de 28 años, fue baleado en el cuello por un agente de ICE en Marble Hill, Bronx, mientras estaba dentro de su Honda CR-V con un niño de 5 años —presuntamente su hijo— en el asiento trasero. Siete disparos. A plena luz del día, a las 4 de la tarde del jueves, en una calle llena de familias que salían de la escuela. El hombre sobrevivió, quedó bajo custodia federal y fue trasladado al hospital NewYork-Presbyterian Allen, donde afronta su recuperación esposado a la custodia de ICE.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) salió a justificar el hecho antes de investigar: dijo que Belgal tenía antecedentes por hurto mayor, arrestos previos por agresión, robro, drogas y armas, y vínculos con la pandilla Los Trinitarios —una acusación que ningún medio independiente ha verificado—. La comisionada de la Policía de Nueva York, Jessica Tisch, tuvo que aclarar lo básico: no fue la NYPD, fue ICE; sus cámaras grabaron los momentos previos pero no el tiroteo mismo. El alcalde Zohran Mamdani calificó el hecho de «inconcebible e increíblemente grave», pasó dos horas al teléfono con Trump y el secretario DHS, Markwayne Mullin, negociando sin éxito la liberación del herido, y lo dijo sin rodeos: ICE está «podrido hasta la médula».

¿Y quién no ha dicho nada? Los que deberían estar gritando.

Al momento de escribir este artículo, más de 24 horas después del tiroteo, el Consulado General Dominicano en Nueva York, dirigido por Jesús «Chu» Vásquez Martínez, no ha emitido una nota de protesta formal, no ha enviado abogados al hospital, no ha exigido acceso consular, no ha convocado a la prensa. El embajador dominicano en Washington no ha solicitado una reunión urgente en el Departamento de Estado. El MIREX no ha citado al encargado de negocios de Estados Unidos en Santo Domingo. Silencio. Ese silencio burocrático que la diáspora ya conoce de memoria.

Mientras tanto, el consulado sí tuvo tiempo esta semana para anunciar pasaportes electrónicos y hablar de transparencia. Pero cuando un dominicano está en una cama de hospital, baleado frente a su hijo, la transparencia no es una libreta. Es una acción.

La comunidad respondió por su cuenta: decenas de manifestantes marcharon al hospital coreando «¡Fuera el ICE de nuestras calles ya!», cinco personas fueron arrestadas en las protestas, y la concejal dominicana Carmen De La Rosa declaró desde la zona: «Estamos desconsolados y furiosos». Apareció la bandera de México, la de organizaciones como Make the Road, la del alcalde Mamdani. La nuestra no. Y esa ausencia, señor cónsul, señor embajador, es más grave que siete disparos. Porque la bala hiere a un hombre. El abandono hiere a un pueblo entero.

#OscarBelgal #ICE #Bronx #DiásporaDominicana #ConsuladoRD #DerechosConsulares

La entrada caduca en 4:19pm el viernes, 9 abril 2027

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